sábado, 1 de agosto de 2015

Rayuela, de Julio Cortázar (Parte I, Del lado de allá)

Hola a todos.

Habitualmente (y como es lógico) no escribo una reseña hasta que no termino el libro en cuestión. Pero con esta obra no he tenido más remedio que hacer una excepción. No diré que estoy en pleno síndrome de Stendhal ni tampoco que estoy perdida tras finalizar la primera parte de Rayuela. Simplemente diré que he querido hacer una pausa y escribir sobre lo leído hasta ahora para asimilarlo como corresponde y continuar adelante con la lectura tras hacer mías un par de certezas.

En primer lugar, quiero aclarar que (al  menos para mí) es un libro bastante difícil de leer. A los que se animen les recomiendo que tengan cerca en los momentos de lectura el Diccionario de la Real Academia Española para buscar las palabras difíciles y los modismos argentinos que riegan la historia. También me parece recomendable que quienes no se lleven del todo bien con el inglés y con el francés tengan a mano algún tipo de traductor. La novela está ambientada en París, por lo que es habitual que algunas partes del discurso (pequeñas pero necesarias) se presenten en francés. Además, Cortázar recoge en inglés las letras de algunos de los temas, generalmente de jazz, que escuchan en El club de la serpiente. Sin olvidarnos del gliglíco, claro, idioma inventado por Cortázar para el que el único diccionario posible es el contexto y la imaginación. Vamos, un texto al que hay que dedicarle una lectura lenta para disfrutarlo y comprenderlo al máximo.

La dificultad aumenta si sumamos las diversas referencias culturales que informan el texto: jazz, literatura, filosofía, pintura, mitología... Muchas se nos escaparán, por lo que en ocasiones es necesario parar en la lectura para buscar respuestas en otro material de apoyo. Es un texto del que podemos aprender muchísimo.

Si superamos los escollos planteados por Cortázar, solo encontraremos satisfacciones. En el París de los años 50 se encuentran el argentino Horacio Oliveira y la uruguaya Lucía, apodada La Maga. Lucía tiene un bebé llamado Rocamadour. Horacio y La Maga empiezan una relación extraña en la que se mezclan el afecto, el amor (camuflado a propósito por ambos, más por Horacio), y el desorden (físico y emocional). Junto con otros personajes de perfiles semejantes, forman el Club de la serpiente, en el que se departe  con un tono muy pedante que le queda grande a La Maga (más emocional que culta) sobre diferentes manifestaciones artísticas mientras se escucha jazz, se bebe y se fuma. Tras un acontecimiento terrible (el capítulo en el que sucede me lo devoré casi con ansiedad), La Maga desaparece. Horacio, perdido y con cierto desconsuelo, toca fondo. Cierta noche vive un episodio escatológico y extrañísimo tras el cual (esto lo sé porque lo leí en la sinopsis previa, no porque se desprenda de la lectura de la primera parte) Horacio será deportado a Argentina, país en el que (sospecho) transcurre la segunda parte.

Este es (grosso modo) el argumento de esta primera parte titulada "Del lado de allá", más allá del cual encontramos citas inquietantes que son todo un ejercicio literario de excepcional valor, así como invitaciones a profundizar en los diferentes personajes y sus historias, pero que se pueden hacer extensibles hasta rozar lo universal.

"Y aunque deseo fuese también una vaga definición de fuerzas incomprensibles, se lo sentía presente y activo, presente en cada error y también en cada salto adelante, eso era ser hombre, no ya un cuerpo y un alma sino esa totalidad inseparable, ese encuentro incesante con las carencias[...]".

"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas [...] y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedra hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, [...] lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia del divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar". 

Por fragmentos como estos (una muestra pequeña de todo lo que esconde este libro) vale la pena su compleja lectura. 

Estamos ante una novela para leer con calma. Cuando lea la segunda parte haré una segunda reseña y trataré de contarles más cosas sin desmontarles la novela. Pero creo que dejaré pasar un tiempo hasta hacer la segunda lectura que propone Cortázar, ya saben, dando saltos entre capítulos como si de una rayuela se tratase, siguiendo las indicaciones que el propio autor ofrece en un itinerario al principio del texto.

A modo de aviso a navegantes, quiero detenerme un momento en el capítulo 34, muestra de la incuestionable maestría de Cortázar. Debemos leer las líneas impares con las impares, y las pares con las pares. Al hacerlo, intercalamos dos discursos: por un lado un fragmento de una novela de Galdós que estaba leyendo La Maga y que Horacio descubre en su casa; por otro, los pensamientos de Horacio sobre el tipo de libros que lee La Maga y sobre cuánto puede llegar a añorarla a pesar de todo. Una propuesta literaria con la que Cortázar nos reclamará un esfuerzo extra. Una delicada pieza de orfebrería que puede ser tan desquiciante como apasionante. Buenísimo.

Como curiosidad, diré que manejo la edición que Alfaguara sacó para la conmemoración de los 50 años de Rayuela. Me la regalaron hace un año por mi cumpleaños, pero no había encontrado ocasión para leerla con el tiempo que, insisto, hay que dedicarle.

Les emplazo a la segunda parte de la reseña próximamente.

Un saludo a todos.

2 comentarios:

  1. Me lo regaló mi tía esta Navidad
    espero leerlo pronto
    un besote

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    1. La segunda parte es más asequible. De todos modos, si tu edición es como la mía y no lleva prólogo ni aparato crítico, hay miles de guías de lectura en la red cuya lectura previa debe facilitarlo todo mucho. Un abrazo desde Canarias.

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