lunes, 10 de agosto de 2015

Dime con quién andas, y te diré quién eres

Hoy nos hemos enterado de que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se ha reunido en su despacho ministerial con el imputado Rodrigo Rato. Asegura que se trataba de un encuentro personal. ¡Con menuda gentuza sospechosa se junta el ministro! Dice que se reunió con él en su despacho para asegurar la transparencia del encuentro y no formar un revuelo innecesario, pero en un comunicado opaco y cobarde a partes iguales, que no puede sino ofender a la inteligencia de los ciudadanos que ya no se creen cualquier cosa de ninguno de los incompetentes miembros de este Gobierno, no se atreve a decirnos de qué hablaron en su reunión. Tampoco sería muy transparente cuando nos venimos enterando semanas más tarde, y tampoco sería tan inocente si, más allá de ese comunicado, no da la cara ante la oposición ni ante la prensa (ante la ciudadanía, al fin y al cabo) que tantas preguntas tienen al respecto. De hecho se va de vacaciones, se aparta de la opinión pública hasta un acto de beatificación que tendrá lugar en septiembre (sí, esto es España, ese país laico y moderno en el que los políticos asisten a actos religiosos). ¿Transparencia? Cobardía de la mala. Su amigo Rodrigo Rato debería darle lecciones de valentía. Porque para hacer ostentación de vacaciones de lujo cuando se es sospechoso de todo, como hizo el milagro económico nacional este verano en aguas mediterráneas, hay que ser muy valiente. Muy valiente, o muy consciente de que nada malo va a pasar, de que no va a tener mayor repercusión más allá de unos "memes" graciosos. 

Por cierto, en estos días salieron también los datos sobre intención de voto de cara a las próximas elecciones nacionales. La gente le sigue dando su apoyo al PP, que sigue siendo la primera opción. ¿Alguien me lo puede explicar?

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