lunes, 15 de junio de 2015

La mujer en El Quijote: más allá de Dulcinea

Probablemente el personaje femenino más popular de El Quijote es (valga la paradoja) el que nunca aparece en toda la obra (salvo en las mentiras de Sancho), y que solamente es una fantasía platónica de Alonso Quijano, uno de los elementos que necesita inventar para llegar a ser Don Quijote de la Mancha: hablamos de Dulcinea del Toboso, la dama por la que el caballero daría su vida y por la que emprende todas sus aventuras. 

Pero eso no quiere decir que no haya más mujeres presentes en la obra. Es más, la lectura de los diferentes personajes femeninos de El Quijote nos lleva a comprender un poco más si cabe la época en la que vivió en genio de Alcalá. 

Al acercarnos a su obra completa comprendemos la importancia que tuvo para él el tratamiento literario de los matrimonios concertados y de los malcasados y malcasadas. Cervantes alude a este aspecto en el episodio de las bodas de Camacho, que se resuelve satisfactoriamente gracias a la astucia y al uso de las tradiciones religiosas en favor del amor verdadero, no impuesto.Quijote asegura casi textualmente que la mujer no es objeto de compraventa ("no es mercaduría"). Considera injusto que solamente el hombre pueda elegir en lo que a matrimonio se refiere. En este sentido nos gustaría destacar a Marcela, mujer que decide escapar de la obligación de matrimonio dejando así atrás los privilegios de su vida para ser una pastora libre.

En la asturiana Maritornes Cervantes conjuga dos ideas contradictorias según el modo de pensar de su tiempo:  la limpieza de linaje propia de su origen, y el comportamiento mezquino e interesado que tiene este personaje. De nuevo una mujer sirve a Cervantes para criticar un comportamiento incomprensible de su tiempo como es el desprecio por los linajes "contaminados". Algunas mujeres de procedencia árabe se presentan piadosas, dispuestas a aceptar el cristianismo como nueva fe y a contraer matrimonio cristiano para culminar felizmente su proceso de conversión (esto debe ser leído tomando el punto de vista del XVI. Ser cristiano no hace necesariamente bueno a nadie, como ya sabemos). Maritornes es un esperpento desde su fealdad, que no hace sino reflejar un interior oscuro y malvado. El origen no determina nuestra honradez, como es evidente.

Por su parte, Dulcinea del Toboso también es un personaje con un claro cometido. Cervantes usa a esta campesina para confirmar su burla por los modelos literarios basados en el amor cortés que presuponen la idealización de la dama.Donde Don Quijote ve una dama que obedece al modelo de belleza típico renacentista, realmente hay una mujer ruda, de campo, de modales poco discretos, y con los pies en la tierra.








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