lunes, 29 de junio de 2015

JETA DE CEMENTO junio 2015

¡España, qué previsible eres!

Tras el éxito electoral de la izquierda en determinados ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autonómicos, era evidente que la apisonadora de la derecha, con su mala baba habitual y su mal perder (que por cierto, dice mucho de su carácter democrático) actuaría sin ningún tipo de compasión, presionaría por todos los flancos, y buscaría basura de cualquier lado. Se lo pondría difícil a estas fuerzas emergentes al margen de haber sigo elegidas por la gente. Así son.

¡Hay que ver cómo sacaron la artillería pesada al descubrir los tuits de Guillermo Zapata! Hemos de decir en honor a la verdad que los tuits, afortunados, lo que se dice afortunados, no eran. Pero también es cierto que los de determinados miembros del PP tampoco se quedaban atrás. Tenemos el claro ejemplo del señor Casado, que lejos de ser recriminado por despreciar a las víctimas del franquismo ha sido premiado con el reconocimiento de Rajoy para desempeñar un lavado de imagen de cara a las nacionales. Además, en el momento de escribir aquellos (todo hay que decirlo) desafortunados y desagradables tuis, Zapata no era más que un ciudadano de a pie sin ninguna responsabilidad política. 

En los últimos años hemos escuchado y leído declaraciones lamentables de políticos del PP. El propio Casado dijo que la izquierda española es carca por estar pensando en fosas del pasado, y Rafael Hernando asegura que solo si hay subvenciones es cuando interesa hablar de memoria histórica. Y más perlas que nos da la hemeroteca. No les ha pasado nada. Ni su partido les ha exigido nada, ni han pedido perdón, ni han dimitido, ni la opinión pública se les ha echado encima. Si es de izquierdas, sí. ¿Y qué me dicen de Carromero? El tratamiento que la justicia ofrece a estos individuos parece que es diferente al que hay para el resto de mortales, sea cual sea su delito.

Tampoco el ministro de Interior actuó todo lo rápido que cabría esperar ante el Guardia Civil (hombre que va por la vida armado) que lanzaba amenazas de muerte a diestro y siniestro en su cuenta de Twitter. A pesar de haber recibido la advertencia de su comportamiento a través de una carta dirigida a su ministerio, hasta que los medios de comunicación no se hicieron eco del asunto el ministro no se tomó la molestia de ordenar un proceso de investigación sobre el asunto. Para entonces, Zapata ya tenía su imputación y su citación judicial. A saber, el picoleto fascistoide solo tiene hasta el momento una investigación abierta. Dos Españas, parece. 

Nuestro premio esta semana es para la mala derecha que ni sabe gobernar ni sabe ser oposición, y que huelen a viejo y a caciquil.

jueves, 25 de junio de 2015

La hoja roja, de Miguel Delibes

Hoy me gustaría hablarles de la última lectura que hice. Se trata de La hoja roja, de Miguel Delibes. Es una novela que habla fundamentalmente de la soledad y otros problemas de la vejez.

En primer lugar quiero lanzar un mensaje a la gente que me lea desde Santa Cruz de Tenerife. Este libro del que les hablaré en las siguientes líneas lo adquirí en una librería situada en la calle Padre Anchieta de Santa Cruz  llamada SOLICAN. Recogen como donativos todos aquellos libros de los que la gente se quiere desprender, y los venden a precios populares. De hecho, pagué por este de Delibes, por El conde Lucanor y por La Divina Comedia (a los dos últimos libros daré un uso académico) solamente tres euros, con la garantía de estar colaborando con una buena causa, ya que el dinero recaudado sirve para diferentes proyectos sociales. Así que ya saben, tienen una doble buena oportunidad en el centro de la ciudad. No la desaprovechen.

Manejé una edición (la de la Biblioteca Básica Salvat) que cuenta con un prólogo excelente de Umbral (en esta ocasión no ha venido a hablar de su libro, con lo cual ganamos todos), que ahonda en la problemática que abordará Delibes en la novela. Son palabras cargadas de equilibrio y sabiduría, y que introducen al lector en el complejo universo emocional de un anciano al que se le van apagando una a una y sin remedio todas las posibilidades de agarrarse a la vida. 

La hoja roja cuenta la historia del viejo Eloy. El autor decide empezar su historia en un momento de su vida que supone un punto de inflexión y una perpetua incertidumbre: su jubilación. Según él la vida es exclusivamente una sala de espera, y esta sensación cobra más sentido cuando cesa la actividad laboral y tenemos tiempo de sobra para reflexionar sobre lo que fuimos y lo que nos queda por ser. Compara su vida con un librito de papel de fumar, y asegura que a él, con la jubilación, le ha aparecido el papel rojo que indica que le queda poco tiempo. 

Lo que mata poco a poco a Eloy es la soledad. Con el paso del tiempo es cada vez más consciente de que tiene más amigos en el cementerio que en la ciudad, y continuamente evoca aquello que le aportaron los que no están cerca para acompañarle en este momento crucial. Viudo de Lucita, una mujer que pareció ser fría e implacable, vive la ausencia de su esposa con cierto halo de naturalidad o resignación. Más le duelen, sin duda, las ausencias de sus hijos. Uno de ellos murió joven, y el otro dedicó su vida a opositar hasta enfermar, para terminar por irse a Madrid con su esposa, una mujer déspota que no valora en absoluto a su suegro. El rechazo de sus compañeros de trabajo y de otros personajes como el óptico completan este desolador panorama psicológico, esta soledad que mata. 

Paralelamente se cuenta la historia de Desi, la chica joven que sirve en casa de Eloy. Con una infancia complicada en un pueblo humilde de provincias, y criada en el seno de una familia desestructurada, decide irse a la capital a servir en una casa. Su mundo no es menos complejo que el del señorito, y está rodeada del chismorreo de las otras mozas que sirven en el edificio, de una supuesta amiga cargada de malas intenciones, y de un amor en el que solamente cree ella. Su historia, necesariamente, debe fundirse con la del viejo Eloy. 

Hasta ahora Delibes no me había defraudado, y no lo hizo tampoco con esta pequeña pero intensa novela. Con su manejo impecable del lenguaje recoge a la perfección las conexiones y diferencias entre los dos personajes principales. Por otro lado, nos transporta con facilidad a Castilla ya que no renuncia a reproducir los usos laístas tan característicos de su ciudad natal y del resto de provincias castellanas. El viejo Eloy no siente que su hoja roja venga determinada por la jubilación, ni por sus achaques, ni por las consecuencias mismas de la vejez. Lo que hace que Eloy se apague es la pérdida de calor de las personas que le han rodeado y a las que le ha unido algo, por más banal que esto sea. Delibes logra explicar esta característica de su personaje rodeándole de una candidez que le equipara a la inocente Desi, la chica que sirve en su casa. Dos personajes tan diferentes y pertenecientes a clases sociales tan alejadas se mueven por las mismas pulsiones, aunque quizá nunca lleguen a ser conscientes de este hecho. Lo malo es que este retorno a las cosas esenciales a veces llega demasiado tarde. Si no esperáramos a que nos apareciera la hoja roja en nuestro librito de papel de fumar, mejor nos iría.

martes, 23 de junio de 2015

Metaliteratura en El Quijote

Probablemente uno de los aspectos que más nos sigue fascinando de El Quijote es la capacidad de Cervantes para incluir ficción en la ficción, es decir, el punto de vista metaliterario que informa toda la obra. 

Ya en la primera parte del libro se explica con detenimiento el tipo de libros que hace perder la cabeza a nuestro hidalgo, y con la lectura de la criba que llevan a cabo el cura y el barbero en la biblioteca de Alonso Quijano se abre un debate sobre la buena y mala literatura. Cervantes se permite la licencia de salvar sus libros más valorados por él mismo, como La Galatea. 

También hay metaliteratura en las diferentes discusiones sobre libros que aparecen a lo largo de la obra. Precisamente Cervantes dibuja a un Quijote muy cuerdo que aporta argumentos perfectamente razonados para defender sus tesis sobre arte y literatura. Podría decirse que Cervantes elabora su propia teoría literaria a través del diálogo y las acciones de sus personajes. 

La genialidad de Cervantes ha hecho que nos haga creer que hay varios narradores ajenos a él. Hasta la aventura del vizcaíno el narrador asegura haberse inspirado en unos documentos históricos, y el resto está basado en el relato de Cide Hamete Benegeli, un cronista árabe. De este modo, Cervantes combina perfectamente la verosimilitud que defendía para el hecho literario, al tiempo que puede narrar los más inverosímiles episodios que su imaginación pudo crear para Sancho y Don Quijote.

Por otro lado, también hay metaliteratura en todas las historias intercaladas que aparecen en la obra. Todas remiten a los diferentes géneros literarios que estaban tan en boga en el Renacimiento: novela pastoril, novela bizantina... 

El Quijote es un libro estupendo para conocer la realidad literaria del XVI y para tener claro el punto de vista que Cervantes tenía sobre literatura, sus gustos y preferencias, en fin, su teoría literaria. 

lunes, 15 de junio de 2015

La mujer en El Quijote: más allá de Dulcinea

Probablemente el personaje femenino más popular de El Quijote es (valga la paradoja) el que nunca aparece en toda la obra (salvo en las mentiras de Sancho), y que solamente es una fantasía platónica de Alonso Quijano, uno de los elementos que necesita inventar para llegar a ser Don Quijote de la Mancha: hablamos de Dulcinea del Toboso, la dama por la que el caballero daría su vida y por la que emprende todas sus aventuras. 

Pero eso no quiere decir que no haya más mujeres presentes en la obra. Es más, la lectura de los diferentes personajes femeninos de El Quijote nos lleva a comprender un poco más si cabe la época en la que vivió en genio de Alcalá. 

Al acercarnos a su obra completa comprendemos la importancia que tuvo para él el tratamiento literario de los matrimonios concertados y de los malcasados y malcasadas. Cervantes alude a este aspecto en el episodio de las bodas de Camacho, que se resuelve satisfactoriamente gracias a la astucia y al uso de las tradiciones religiosas en favor del amor verdadero, no impuesto.Quijote asegura casi textualmente que la mujer no es objeto de compraventa ("no es mercaduría"). Considera injusto que solamente el hombre pueda elegir en lo que a matrimonio se refiere. En este sentido nos gustaría destacar a Marcela, mujer que decide escapar de la obligación de matrimonio dejando así atrás los privilegios de su vida para ser una pastora libre.

En la asturiana Maritornes Cervantes conjuga dos ideas contradictorias según el modo de pensar de su tiempo:  la limpieza de linaje propia de su origen, y el comportamiento mezquino e interesado que tiene este personaje. De nuevo una mujer sirve a Cervantes para criticar un comportamiento incomprensible de su tiempo como es el desprecio por los linajes "contaminados". Algunas mujeres de procedencia árabe se presentan piadosas, dispuestas a aceptar el cristianismo como nueva fe y a contraer matrimonio cristiano para culminar felizmente su proceso de conversión (esto debe ser leído tomando el punto de vista del XVI. Ser cristiano no hace necesariamente bueno a nadie, como ya sabemos). Maritornes es un esperpento desde su fealdad, que no hace sino reflejar un interior oscuro y malvado. El origen no determina nuestra honradez, como es evidente.

Por su parte, Dulcinea del Toboso también es un personaje con un claro cometido. Cervantes usa a esta campesina para confirmar su burla por los modelos literarios basados en el amor cortés que presuponen la idealización de la dama.Donde Don Quijote ve una dama que obedece al modelo de belleza típico renacentista, realmente hay una mujer ruda, de campo, de modales poco discretos, y con los pies en la tierra.








domingo, 7 de junio de 2015

Periodismo

Hoy es el Día del Periodismo, un oficio precioso cargado de tanta  responsabilidad que no es extraño oír que muchos se refieran a él con el sobrenombre de "El cuarto poder". Un ejercicio de dignidad y de ética gracias al que se puede vigilar a los responsables de las diferentes instituciones a cargo de los Estados, de las corporaciones municipales, etc. Por eso, desde este humilde blog queremos felicitar a todos aquellos profesionales serios y responsables que se toman su trabajo en serio y tratan de informar para lograr un mundo un poco más justo. Así que, periodistas, muchas felicidades a todos, salvo a los que puedan encajar en alguno de los siguientes grupos: 


  • Aquellos periodistas deportivos que planifican sus conexiones en directo con grupos de aficionados que empiezan a gritar como imbéciles supuestamente tras la oportuna señal del cámara. Si de verdad creen que esas conexiones son originales e informativas, dan casi tanto asco como los aficionados que se prestan a esa gilipollez, qué quieren que les diga. En serio, vergüenza ajena absoluta. 
  • Por terminar con el periodismo deportivo, aquellos que con el paso del tiempo lo han ido convirtiendo cada día más en auténtica prensa del corazón de la mala, si es que hay buena.
  • Aquellos periodistas que cometen faltas de ortografía. Ya os vale. No tenéis ni un ápice de credibilidad. 



  •  Aquellos que ocultan la información, la manipulan o la falsean. Lo peor es que en muchísimas ocasiones a estos se les paga con dinero público. Lo típico: si la manifestación es de los mineros, apenas llegan a 10.00 aunque las calles rebosen, pero si la convocan los antiabortistas estos, que se ve claramente que son cuatro pelagatos, ellos dicen que pasaban de los 100.000. 
  • Aquellos que claman por la democracia y hacen portadas como esta un día antes de una cita electoral. Con dos cojones.
  • Aquellos que aceptan hacer entrevistas previamente pactadas o que no se mojan y hacen que las entrevistas sean excesivamente cómodas para el entrevistado. Como la que el recientemente fallecido Jesús Hermida le hizo al ciudadano Juan Carlos de Borbón en un empalagoso programa homenaje de TVE a su majestad por su 75 cumpleaños.
A todos, pues, menos a estos, felicidades y gracias por vuestro trabajo.

viernes, 5 de junio de 2015

Rebelión en la granja, de George Orwell

Una de las preguntas más violentas que se pueden hacer a los amantes de la lectura es la siguiente: ¿cuál es tu libro favorito? Para combatir esa afrenta, lo mejor es ser capaz de buscar subterfugios que nos permitan escapar airosos y no comprometernos demasiado con nuestros gustos, ni dejar en mal lugar a las deliciosas lecturas que están por venir. Por lo que he decidido responder a esta cuestión con otra pregunta: ¿de qué década? 

Tras leer Rebelión en la granja en apenas cuatro días no podía dejar de pensar que acababa de leer una fábula inteligente y fascinante. "¡Es mi libro favorito!", repetía para mí y en voz alta mientras pasaba páginas con entusiasmo y voracidad, y creía firmemente que no podría evitar terminarlo y empezarlo de nuevo inmediatamente. Para no caer en un éxtasis desmedido, diré simplemente que, de no ser desbancado por próximas lecturas, Rebelión en la granja es mi novela favorita europea de la primera mitad del siglo XX. Así no me cojo las manos.  

Emociones al margen, me gustan los libros valientes. Y de este libro podrán decirse muchas cosas, sobre todo si comprendemos que debe leerse necesariamente en clave política, pero nadie le puede negar a Orwell una tremenda valentía y un profundo compromiso con la capacidad crítica de las personas y de los Estados. En el prólogo escrito por él mismo para este libro, titulado "La libertad de prensa", el periodista plantea la siguiente duda: 

"El tema que se debate aquí es muy sencillo: ¿Merece ser escuchado todo tipo de opinión, por impopular que sea? Plantead esta pregunta en estos términos y casi todos los ingleses sentirán que su deber es responder: "Sí". Pero dadle una forma concreta y preguntad: ¿Qué os parece si atacamos a Stalin? ¿Tenemos derecho a ser oídos? Y la respuesta natural será: "No". En este caso, la pregunta representa un desafío a la opinión ortodoxa reinante y, en consecuencia, el principio de libertad de expresión entra en crisis".


Una reflexión valiente.

Sobre el argumento hay poco que decir, no tanto así sobre sus lecturas históricas o políticas. En una granja se organiza una rebelión que parte de los principios utópicos del socialismo, pero que finalmente acaba por demostrar que la corrupción se instala en las altas esferas del poder sea cual sea el régimen establecido y su origen. Los animales, liderados por los cerdos, expulsan a los humanos de la granja y se encargan de la gestión de la misma mientras aseguran que ya son dueños de su destino. Pero los cerdos se van haciendo cada vez con mayores parcelas de poder hasta llegar a someter al resto de los animales más de lo que había hecho el granjero Jones en sus días al frente del lugar. Este sometimiento se logra mediante la manipulación y la propagación del miedo al regreso de los humanos. Los cerdos consiguen una granja próspera gracias al trabajo del resto de animales, pero los beneficios recaen exclusivamente en ellos, los cerdos tiranos que no dudan en saltarse las normas por ellos mismos impuestas a caballos, gallinas...

A través de los distintos animales de la granja Orwell dibuja un panorama social que parece pervivir en muchas sociedades occidentales, tiránicas a pesar de la democracia. Squealer es uno de los cerdos, lugarteniente del líder Napoleón, que se encarga de convencer a los demás animales de lo imposible a través de acertados discursos oportunistas. Con los perros Orwell habla de la educación. Separó a la primera camada de perros nacida en su mandato de su familia para educar a los cachorros en solitario. Eso hizo que tuviera unos gaurdianes fieles capaces de matar por él si fuera necesario. El rebaño de ovejas pronto asimila bien las nuevas normas de la granja y son las primeras en corear los lemas impuestos por Napoleón en cuanto tienen la menor ocasión. Moses, el cuervo, representa la religión. Asegura a los animales que existe un lugar maravilloso lleno de azúcar y reposo en el que aliviarán los pesares que el duro trabajo les ha provocado en la vida. La sucesión de animales y de lo que representan completa una alegoría llena de sátira y de inteligencia sencillamente genial.

Me gusta completar el reto de Neus con textos imprescindibles como Rebelión en la granja. Por cierto, el reto queda como a continuación detallo.No tengo nada pensado para continuar porque estoy con lecturas academicistas entre manos. Se admiten sugerencias. Un saludo para todos. 



A
G
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


C
Ó
S
M Mareas y marmullos, Víctor Álamo de la Rosa
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
O Orwell, George, Rebelión en la granja