lunes, 20 de abril de 2015

Pride, de Matthew Warchus

Pocos colectivos hay más combativos que los mineros. La profunda admiración que siento por esos hombres y por sus familias me llevó a ver la peli Pride, basada en hechos reales. Me pareció más que recomendable.

Cuenta la historia de un grupo de  activistas homosexuales que decide colaborar con los mineros que protagonizaron aquella larga y dolorosa huelga en los ochenta como respuesta a las estrictas políticas de Margaret Thatcher. A pesar de que mineros y gays tenían un enemigo común, cuando estos llegaron a una comunidad minera de Gales con la mejor de las intenciones, los prejuicios de algunos evitaron que vieran el revulsivo que las energías de este activo grupo de jóvenes suponía para su lucha. 

La película se centra en el desarrollo del encuentro entre dos mundos tan diferentes (la peligrosa familiaridad de un pueblo pequeño en Gales y la agitada ciudad que fue el Londres de los ochenta), y su complejo acuerdo para enfrentarse a las conservadoras políticas de Thatcher. Y también explica, en un tono de tragicomedia muy bien logrado, los obstáculos de las dos luchas: la de los homosexuales (contra todos los prejuicios del mundo y contra el sida), y la de los mineros (para defender su puesto de trabajo). Les une el orgullo y la dignidad. 



Los tópicos en los que pueda caer en algún momento y su carácter comercial no empañan un trabajo conmovedor y que engancha por muchos motivos: ese atractivo carácter del cine británico y su peculiar sentido del humor, unas interpretaciones de notable, una banda sonora a la altura del momento histórico que retrata, la confluencia necesaria y bien resuelta de varias tramas, el perfil psicológico de los personajes...



No les defraudará en absoluto. 


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