martes, 21 de abril de 2015

JETA DE CEMENTO abril 2015

Algo aterrador está sucediendo en el mar Mediterráneo. Recogemos centenares de cadáveres de personas que eligieron morir en el camino antes que morir en sus patrias, infestadas de guerras y fanatismo, de pobreza y de miseria. Sin futuro. No esperen que los medios de comunicación les digan sus nombres, su nacionalidad o su historia. Cuando ocurre una tragedia que toca al primer mundo sí aportamos ese tipo de información. En el vuelo de Germanwings murieron 150 personas, y los medios de comunicación se encargaron de darnos datos precisos de cada uno de ellos para humanizar la historia como corresponde. Ahora hablamos de cerca de 1000 inmigrantes ilegales. Y hablamos poco. Y con frialdad. 

La Unión Europea ha recortado sustancialmente las ayudas solicitadas por los países del sur de Europa (aquellos que por su proximidad con África se ven directamente implicados en este drama) para vigilar las costas de origen y destino,  rescatar a las posibles víctimas de estos naufragios, y luchar contra las mafias que, fundamentalmente desde Libia, juegan con la urgencia de la gente por salir de sus países. Desoyó las cada vez más frecuentes peticiones de Italia. Pero ahora, tras la tragedia de la que son responsables indirectos, se reúnen de urgencia para escuchar lo que al respecto tienen que decir países como Grecia o Italia, aquellos que menos pintan en este circo europeo. Paripé. Son unos demagogos, cómplices de todas esas muertes que a buen seguro consideran más un engorro ("Vaya, ahora vamos a tener que soportar estas tediosas reuniones que tanto habíamos esquivado") que un verdadero drama. ¿Para qué se reúnen ahora? ¿Tiene que morir tanta gente para que ustedes muevan un dedo, eso sí, para la foto? Si antes de que todos estos cadáveres flotaran en el Mediterráneo no fueron capaces de ver el drama de estos hombres y mujeres, son unos incompetentes y es un peligro que desempeñen cargos tan relevantes en sus países (hablo directamente de los ministruchos de exteriores); y si son plenamente conscientes de lo que sucede actualmente en Europa y no han sido capaces de intervenir (habrá que ver, por otro lado, qué decisiones toman sobre este asunto), son basura apestosa con corbatas. En cualquier caso, tienen la jeta de cemento y son unos perfectos irresponsables.



"No mueren por casualidad. Mueren, en parte, por decisiones de los gobiernos que ponen en riesgo adicional a estas personas", aseguraba ayer Esteban Beltrán, de Amnistía Internacional. Se puede decir más alto, pero no más claro.

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