sábado, 21 de marzo de 2015

Feliz día de la poesía

Todos los días es un "día de". ¿Sabían que existe el Día Europeo de los Archivos? ¿O el día de la marioneta? ¿Y que me dicen del Día del Orgullo Zombie? Nunca he dado valor a este tipo de iniciativas que me parecen bastante demagógicas (es absurdo que exista un día dedicado a la erradicación de la pobreza en el que se hagan muchos actos para la foto, y se rellenen esos cinco minutitos que quedan siempre colgados en los informativos de tele y radio, y el resto del año obviemos que vivimos en un mundo dividido en dos; o que exista un día internacional de las personas con discapacidad, pero nuestras ciudades sigan siendo trampas llenas de barreras arquitectónicas). No creo yo mucho en este tipo de conmemoraciones.

A pesar de esto, debo decir que hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía, y voy a sucumbir a este juego compartiendo con ustedes un poema de Kirmen Uribe, poeta vasco a cuya obra les invito a acercarse. Aprovecho para desearles que en todos sus días haya un poco de poesía, no solamente hoy. 

EL RÍO

En otro tiempo hubo un río aquí,
donde ahora hay bancos y losetas. 
Hay más de una docena de ríos bajo la ciudad,
si hacemos caso a los más viejos.
Ahora es sólo una plaza en un barrio obrero.
Y tres chopos son la única señal
de que el río sigue ahí abajo. 

En cada uno de nosotros hay un río oculto
a punto de desbordarse.
Si no son los miedos, es el arrepentimiento.
Si no son las dudas, la impotencia.

Un viento del Oeste azota los chopos. 
La gente avanza a duras penas.
Desde el cuarto piso una mujer mayor
está tirando ropa por la ventana:
tira una camisa negra y una falda de cuadros
y un pañuelo de seda amarillo y unas medias
y aquellos zapatos que llevaba
el día de invierno que llegó del pueblo.
Unos zapatos de charol, blancos y negros.
En la nieve, sus pies parecían avefrías congeladas.

Los niños echan a correr tras la ropa.
Al final, ha sacado su vestido de boda,
se ha posado sobre un chopo, torpemente,
como si fuera un pájaro grande.

Se oye un gran ruido. Se asustan los transeúntes.
El viento ha arrancado de cuajo uno de los chopos.
Las raíces del árbol parecen la mano de una mujer mayor,
que espera que cuanto antes otra mano la acaricie.



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