martes, 31 de marzo de 2015

Una pareja, de Emmanuèle Bernheim

¡Hola a todos!

Como anuncié en mi anterior entrada, la siguiente lectura para seguir con el reto de Neus sería la que complete la letra U. Buscaba una novela breve porque últimamente el trabajo no me da tregua para casi nada. Y buscaba un autor que nunca hubiera leído antes para hacer más enriquecedora (si cabe) esta aventura de Tu blog en libros. Parecía que había encontrado un libro que cumplía todos los requisitos previstos, y uno más que ni me había planteado: el libro era de una autora francesa, y como ahora estoy estudiando este idioma tengo cierta sensibilidad por todo lo francoparlante. Por cierto, también dije que intentaría subir esta entrada antes de que terminara marzo y, por los pelos, lo conseguí. Creo que necesito días de más de 24 horas para poder darme el gusto de escribir más por aquí. 

El libro en cuestión se titula Una pareja y está firmado por la escritora y guionista francesa Emmanuèle Bernheim. Y tengo que decir que pese a este entusiasmo previo, no me gustó nada en absoluto.

Cuenta la historia de una pareja que está empezando a conocerse. La particularidad del argumento es que no se centra necesariamente en la historia, es decir, en la sucesión de hechos que les lleva a entablar una relación. Se centra en los miedos e inseguridades que conviven con incipientes ilusiones en esa primera etapa de una relación. Sé que puede no sonar del todo mal, pero créanme si les digo que me pareció cualquier cosa menos interesante.

Lo mejor de la novela es que es bastante corta, y se puede leer con rapidez.Vamos, que se acaba pronto. Lo peor es el final: supongo que se puede leer en clave psicológica y que se pueda concluir que los principios de las relaciones son un laberinto de inseguridades propias y ajenas que poco tiene que ver con la ilusión y lo tierno; pero lo cierto es que lo que hubiera tenido que ser solo un final sorprendente (al menos reconocí la intención de la autora) fue un final lleno de desencanto.

La técnica narrativa usada en este libro evidencia la deuda de la autora con la redacción de guiones para cine y tele. Las frases cortas y la sucesión de escenas con un lenguaje sencillo emulan el movimiento de una cámara. Tiene escenas muy bien construidas gracias a la alternancia de planos y puntos de vista. En ese sentido, debo reconocer que es un acierto que se decante por la novela corta, ya que parece que esta técnica es más apropiada para esta extensión.

Cuando leo un libro y este no me gusta, acabo pensando: "No eres tú, soy yo". Quiero pensar que el libro no es espantoso, y que el lector no estaba en el mejor momento para acercarse a esa lectura, o no la acometió con la suficiente atención. No sé, me hace sentir mejor eso que decir simplemente que el libro era una basura, y quiero librar al autor de la culpa convenciéndome de que quizá más adelante podamos volver a intentarlo. En honor a la verdad, debo decir que con esta autora se me quitaron las ganas por completo. 

Con esta lectura de la que les acabo de dar cuenta, mi reto queda de la siguiente manera:


A
G
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
El señor de las moscas, William Golding


C
Ó
S
M
Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
O

sábado, 21 de marzo de 2015

El señor de las moscas, de William Golding

Hasta ahora, mi participación en el reto Tu blog en libros ha servido para reencontrarme con una lectura hecha hace muchos años y para reconciliarme con una narradora con la que no había empezado con buen pie. Con la siguiente lectura quiero enfrentarme a uno de esos libros que he querido leer desde hace años, pero que siempre queda (por unas cosas o por otras) pendiente. Creo que todos los lectores tenemos una lista interesante de libros por leer, ¿no? El elegido en esta ocasión fue El señor de las moscas, de William Golding. Este libro sale habitualmente en conversaciones sobre literatura, y son muchos los que se llevan las manos a la cabeza cuando digo que no lo leí. Este era uno de esos libros que se recomiendan en el instituto como lectura obligatoria, aunque no se encontraba entre las lecturas que tuvimos que hacer en mi centro, hace ya algunos añitos. Entre los que nos mandaron leer estaban  El guardián entre el centeno (J. D. Salinger), De ratones y hombres (John Steinbeck), El lazarillo de Tormes, y La casa de Bernarda Alba (Lorca), pero no éste. De manera que esta lectura ha sido como volver al instituto. ¡Brindo por ese regreso!


Por cierto, antes de entrar en materia les dejo un enlace a un artículo que habla sobre estos libros que nos obligan a leer en las diferentes etapas de nuestra educación. No tiene desperdicio. De paso pueden dejarme en los comentarios qué libro les dejó marcados (para bien o para mal) en el instituto.


Y ahora sí, vamos al lío.

En esta novela se cuenta la historia de unos niños (el mayor de 13 años, y el más pequeño de 6) que tras un accidente aéreo deben sobrevivir en una isla desierta. No hay adultos, no hay normas y no hay jerarquías. Toca empezar de cero, y asumir responsabilidades. Esta situación límite es el punto de partida de una interesante fábula moral sobre la condición humana. Pronto aparecen perfilados los personajes del grupo: los egos de quienes tratan de asumir el control de la situación, las estrategias de supervivencia, las debilidades, los miedos, el ansia por el poder.... El grupo se organiza. Realizan asambleas para tomar decisiones y crean refugios. Pero pronto hay algo que rompe su unidad: Jack prioriza la caza por encima de cualquier cosa, mientras que Ralph pretende mantener siempre viva una hoguera para poder ser vistos por algún barco que pudiera rescatarlos. La tensión es máxima y aumenta con la misteriosa presencia de una supuesta fiera en la isla, lo cual atemorizará a los muchachos y terminará de dividirlos.

Lo que más me gustó de esta obra es que la alegoría de la condición humana está muy bien construida. Ralph representa la parte social del hombre mientras que Jack es puro instinto. Piggy es un personaje muy interesante. Permanentemente humillado por el resto de compañeros de aventura, resulta imprescindible para ayudar a Ralph en su tarea de liderazgo. Además, tiene algo que ninguno de los otros chicos posee, y que se hace imprescindible para la supervivencia (evito el spoiler para dejar la duda a quienes aún no la hayan leído). El narrador es tremendamente duro con este personaje, sin duda con el que más empaticé de todos. Simon es otro chico interesante. Creo que Golding pretende mostrar con este personaje lo inevitable que es para los hombres preguntarse por la parte espiritual de su existencia. La acción no para nunca, y ese es otro aspecto que destaco de la novela.También me parecen muy interesantes los diálogos, que son determinantes para definir a los personajes. Creo que si la hubiera leído en mi adolescencia me hubiera perdido algunos detalles importantes para la comprensión total de esta historia, y que hubiera sido muy satisfactorio encontrarme con ellos en una segunda lectura adulta.

Por motivos de trabajo cada vez tengo menos tiempo para el blog, lo cual me apena bastante. A pesar de esto, voy completando poco a poco mi reto, que con esta lectura queda del siguiente modo:

A
G
U
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


C
Ó
S
M
Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
O

Vamos a ver si a lo largo de lo que queda de mes dejo la letra U también cubierta. 

Feliz día de la poesía

Todos los días es un "día de". ¿Sabían que existe el Día Europeo de los Archivos? ¿O el día de la marioneta? ¿Y que me dicen del Día del Orgullo Zombie? Nunca he dado valor a este tipo de iniciativas que me parecen bastante demagógicas (es absurdo que exista un día dedicado a la erradicación de la pobreza en el que se hagan muchos actos para la foto, y se rellenen esos cinco minutitos que quedan siempre colgados en los informativos de tele y radio, y el resto del año obviemos que vivimos en un mundo dividido en dos; o que exista un día internacional de las personas con discapacidad, pero nuestras ciudades sigan siendo trampas llenas de barreras arquitectónicas). No creo yo mucho en este tipo de conmemoraciones.

A pesar de esto, debo decir que hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía, y voy a sucumbir a este juego compartiendo con ustedes un poema de Kirmen Uribe, poeta vasco a cuya obra les invito a acercarse. Aprovecho para desearles que en todos sus días haya un poco de poesía, no solamente hoy. 

EL RÍO

En otro tiempo hubo un río aquí,
donde ahora hay bancos y losetas. 
Hay más de una docena de ríos bajo la ciudad,
si hacemos caso a los más viejos.
Ahora es sólo una plaza en un barrio obrero.
Y tres chopos son la única señal
de que el río sigue ahí abajo. 

En cada uno de nosotros hay un río oculto
a punto de desbordarse.
Si no son los miedos, es el arrepentimiento.
Si no son las dudas, la impotencia.

Un viento del Oeste azota los chopos. 
La gente avanza a duras penas.
Desde el cuarto piso una mujer mayor
está tirando ropa por la ventana:
tira una camisa negra y una falda de cuadros
y un pañuelo de seda amarillo y unas medias
y aquellos zapatos que llevaba
el día de invierno que llegó del pueblo.
Unos zapatos de charol, blancos y negros.
En la nieve, sus pies parecían avefrías congeladas.

Los niños echan a correr tras la ropa.
Al final, ha sacado su vestido de boda,
se ha posado sobre un chopo, torpemente,
como si fuera un pájaro grande.

Se oye un gran ruido. Se asustan los transeúntes.
El viento ha arrancado de cuajo uno de los chopos.
Las raíces del árbol parecen la mano de una mujer mayor,
que espera que cuanto antes otra mano la acaricie.



jueves, 19 de marzo de 2015

JETA DE CEMENTO marzo 2015

And the winner is...Ignacio González

No te emociones tanto, campeón.

Este tipo de episodios demuestran la catadura moral de la clase política de este lugar con democracia en pañales llamado Españistán. A pesar de todo cuanto hemos escuchado estos días (esas cordiales charlas con el señor Villarejo), nadie en el PP ha invitado a Ignacio González a largarse cagando leches  (incluso estando en un año electoral), y él tampoco ha tenido a bien largarse ante las evidencias de su conducta más que sospechosa. Pues eso, con su actitud no hace sino confirmarnos lo que ya sospechábamos: que es todo un jeta de cemento. Escuchamos en esas grabaciones claramente que el presidente no quiere que se destape lo de su ático, pero no dimite. Trata de defenderse alegando que quieren hacerle chantaje. ¿Hay alguien que se crea este papel de víctima? Las verdaderas víctimas, señor González, son aquellos a los que gobierna, aquellos de los que se ríe sin ponerse colorado cuando trata de explicar lo inexplicable y por los que no muestra ni un ápice de respeto.

Hasta el momento solamente ha recibido como castigo quedar fuera de la candidatura del PP para la Comunidad de Madrid. Desde el PP dicen que la elección de Cifuentes no está para nada relacionada con el caso del ático de González, pero qué otra cosa puede decir. Rajoy, para no variar, no se moja. Cuando le preguntaron por este asunto se quitó la responsabilidad de encima alegando que se trata de un asunto del partido, cuando es de sobra conocido que este tipo de decisiones recaen sobre él, ya que el Comité Electoral Nacional no hace sino ratificar su propuesta. ¡Qué país!

Por cierto. En estos días, desde el Gobierno se lanzó una curiosa propuesta lingüística consistente en dejar en un segundo plano el término "imputado" para que usemos el más coqueto "investigado", y así apaciguar el acalorado debate sobre si deben o no ir personas en determinadas situaciones judiciales a las listas para municipales, autonómicas y nacionales. ¿Se creen que la ciudadanía es imbécil? La mayoría de la gente no es "investigada", ni está "imputada" en causas judiciales por supuesta conducta inmoral e ilegal, ni aparece todo el tiempo en noticias del ámbito judicial. Os podréis poner el nombre que queráis, pero el tufo a sospechoso no os lo quitará nada. 


domingo, 15 de marzo de 2015

La locura en Don Quijote

Probablemente la mayoría de la gente sepa que El Quijote habla sobre un hombre que se volvió loco por culpa de los libros de caballerías. Pero el tema de la locura es mucho más que un punto de partida para la creación de este personaje y de su historia. Nada es azaroso en la obra de Cervantes.

Para empezar, cabe señalar que la locura de Don Quijote está motivada por la literatura, concretamente por aquella literatura que según Cervantes no es de suficiente calidad o es directamente mala.Tal es el caso de los libros que cuentan las historias de anacrónicos caballeros andantes, y que fueron el principal desencadenante de la locura de Alonso Quijano. En el episodio de la quema de libros solamente se salvan algunos (Tirant lo Blanch, Amadís de Gaula...), lo que nos lleva a ver con claridad qué pensaba Cervantes de este tipo de obras. Pero Don Quijote es un auténtico monomaniaco de la literatura. Cuando el desarrollo de la historia hace que definitivamente tenga que apartarse de su empeño por desfacer entuertos al modo de los caballeros de estas novelas, propone a Sancho Panza que se conviertan en pastores como aquellos que conoció en las novelas pastoriles. Estos textos también influyen en su locura. Fantasea con los nombres que tendrán todos los que le acompañen en su fantasiosa etapa pastoril. Cuando obra sin estar bajo la influencia de ese mundo que se ha creado con sus lecturas, es un hombre bastante lúcido y capaz. 

Para seguir con este acercamiento a la locura de Don Quijote nos centraremos a continuación en las fases que conoce. En primer lugar Don Quijtoe experimenta un desdoblamiento de personalidad que durará muy poco tiempo y que dará lugar a algunos episodios delirantes. Cree que es alguno de los personajes de aquellos libros que le han trastornado. La segunda fase de la locura quijotesca es la más célebre de todas. Don Quijote modifica la realidad según sus delirios. Así, donde hay molinos él ve gigantes porque esto se adecua mejor a su fantasía, y donde hay rebaños él ve ejércitos con todo lujo de detalles, y distingue el linaje de los respectivos líderes por los emblemas de sus escudos cuando lo único que hay es lana y balidos. Sancho empieza esta etapa tratando de hacer entrar a su amo en razón, pero termina por perderle esa lealtad que se le debe a un caballero porque se da cuenta de que Don Quijote no es tal, y empieza a sacar provecho de la condición de su amo. Pronto le hará creer cosas que no son. Esto se termina de confirmar en la tercera salida, en la que Don Quijote deja de engañarse a sí mismo pero empieza a recibir mentiras de quienes le rodean. Sancho le miente con Dulcinea, los duques se burlan de él constantemente...Además, hay un giro interesante. La parodia que viven en el palacio de los duques hace que Sancho se contagie de esos delirios: cree que gobierna Barataria.





Cervantes usa la locura como una máscara para encubrir su intención de crítica social constante a lo largo de la obra. El lector que sea consciente de la capacidad crítica de Cervantes y de su magistral uso de la ironía, comprenderá que poner en boca de un loco discursos como el de la edad de oro o el de las armas y las letras permite criticar una sociedad con pocos y desdibujados valores, evitando que el peso de la censura cayera sobre sus hombros.

En un giro genial, Cervantes hace que esta locura que ha sido hilo conductor de la vida de Quijote y de Sancho en la obra, se convierta en el elemento clave de la paradoja final de la obra. Don Quijote muere cuerdo, reconociendo la enajenación provocada por sus temerarias lecturas.