jueves, 5 de febrero de 2015

Un entremés de Cervantes

El hecho de que la gran fama de nuestro más universal y traducido autor se deba al éxito conocido por él gracias al Quijote, no implica que debamos pasar de puntillas por el resto de su obra. En esta ocasión me gustaría acercarles uno de los entremeses cervantinos más divertidos y con los que el alcalaíno lanza una dura invectiva contra la sociedad en la que le tocó vivir. Me refiero a su entremés El retablo de las maravillas. 

El argumento es bastante sencillo. Dos crápulas apodados El Chanfalla y La Chirinos llegan a un tranquilo pueblo castellano con la intención de burlarse de sus habitantes y de estafarles. Así, les ofrecen presenciar una singular función de teatro con títeres. Esta representación tiene una particularidad, y es que solamente puede ser vista por aquellos que tengan la sangre totalmente limpia y que no tengan, por tanto, ascendencia árabe o judía. Como muchos habrán averiguado, los timadores no van a representar nada: no hay ninguna marioneta en escena. No obstante, los asistentes aseguran ver a los títeres y fingen disfrutar la obra antes que alguien pueda sospechar de la pureza de su origen. Cervantes ha convertido en títeres manejados por las obsoletas costumbres sociales al pueblo y a sus dirigentes que, aunque lleguen a sospechar el timo, no tendrán el valor de exponerse. ¿Creen que la sátira de Cervantes llega hasta aquí solamente? Nada que ver con la realidad. Siempre encuentra la forma de exprimir sus ironías hasta que no queda títere con cabeza (valga el chascarrillo). Un alto cargo militar llega al pueblo pidiendo alojamiento, y cuando ve que todo el mundo se maravilla ante unos personajes inexistentes, alza la voz para expresar que no hay nada en ese retablo, por lo que la gente le tacha de impuro, y la consecuente pelea da fin a la acción. 

Lo realmente genial de Cervantes es que logró  en la mayoría de sus textos una universalidad encomiable. Tal parece que sea el caso de esta breve pieza teatral, inspirada a su vez en un cuento popular recogido por otros autores como Don Juan Manuel. La necedad de los hombres y su miedo ante las convenciones sociales arraigadas a pesar de su poco o nulo fundamento prevalece en muchos casos, para oprobio de los sensatos, y para beneficio de la minoría dominante. Cervantes vio claro que esto fue, es y será siempre una realidad criticable.

El teatro de Cervantes quedó eclipsado por el éxito que consiguió Lope de Vega aplicando a la creación de sus obras sus propias recetas escritas en el Arte nuevo de hacer comedias. Aun así, Cervantes fue un buen dramaturgo y sus entremeses dan buena cuenta de ello, así como sus obras inspiradas en el cautiverio sufrido en Argel y otras piezas mayores como La destrucción de Numancia, de claro tono patriótico. 

Espero que se animen con la lectura de alguna de estas breves pero divertidísimas piezas teatrales. 


4 comentarios:

  1. Hola!, confieso que yo no he leído nada de Cervantes aún, ni el quijote asi que soy una completa ignorante de su talento.
    Espero comenzar con algo un poco menos denso que el quijote, veré si puedo conseguir algunos de los que nombraste. Besos!

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    1. Pues para empezar Las novelas ejemplares y Los entremeses están muy bien. Si lees algo de Cervantes pásate por aquí y cuéntame qué te parece, por favor. Saludos ;)

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  2. No he leído nunca estos textos cortos de Cervants, pero espero hacerlo :)
    un beesito

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  3. Agudo, divertido, satírico, original, talento puro: te va a encantar :)

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