viernes, 27 de febrero de 2015

La casa de las dagas voladoras, de Zhang Yimou

Los amantes de la fotografía no pueden dejar de ver esta bonita película china del 2004, dirigida por ZhangYimou (conocido fundamentalmente por ser el director de Hero), y protagonizada por Zhang Yiyi (la vimos en Tigre y dragón) y Takeshi Kaneshiro. 

La peli se sitúa en  el año 859 a.C., un momento de crisis para la corrupta dinastía Tang que ve cómo diferentes ejércitos rebeldes la desestabilizan. Uno de estos ejército es el de "La casa de las dagas voladoras", que aparece envuelto en una serie de misterios que atrapan al espectador. Dos capitanes reciben la orden de frenar los ataques de este grupo y de destruirlo. Uno de ellos deberá acompañar a una bailarina ciega que con toda seguridad le conducirá al líder de este grupo. Del otro no les diré demasiado para no hacerles spoiler. El problema es que surge el amor entre el capitán infiltrado y la bailarina, que además resulta ser una guerrera excepcional. La trama está servida y no defrauda en ningún momento de la película. 

Pero, como les decía al principio, lo mejor de esta peli no es la historia, ni la dirección, ni la interpretación. Lo mejor, sin duda, es la fotografía.Consiguió en este apartado la nominación a los Oscar de 2004 (el premio aquel año fue para El aviador, por Martin Scorsese con fotografía de Robert Richardson), poco reconocimiento para un excepcional trabajo. Hay escenas en las que juega un papel determinante, como por ejemplo la danza con la que los protagonistas se conocen, o la lucha entre los bambúes. 





Es una película bastante completa. En el argumento la intriga política queda relegada a un segundo planto por una historia de amor compleja con un final inesperado. Las escenas de acción, abundantes, se convierten en auténticas obras de arte, en prodigios estéticos llenos de color y movimiento. La música amalgama el conjunto de una forma muy equilibrada. Una peli fresca y sorprendente más que recomendable.  

¿Estarás en Andalucía el 7 de marzo? Esto te interesa

Este es un mensaje para los afortunados que tengan la posibilidad de estar por Málaga el día 7 de marzo. Aprovecho este medio porque me consta que tenemos varios seguidores por Andalucía. Para ellos, pues, va esta invitación.

El próximo 7 de marzo el compositor Miguel Pérez, talentoso amigo de quien suscribe, presenta su último disco Oporto en Ars Málaga. Las entradas ya están a la venta. Si no tenéis la suerte de conocer su música os invito a hacerlo a través de su página web. Unos 1.500 kilómetros me impiden acompañarle, y lo menos que puedo hacer es informar del evento por si a alguien le apeteciera acercarse.

Es una buena oportunidad para disfrutar del personal estilo de la música de Miguel y de su magia. No les dejará indiferente. 




domingo, 22 de febrero de 2015

JETA DE CEMENTO febrero 2015

En la última entrega de estos premios nos dimos un salto a Alemania para darle a Merkel su merecido galardón. Pero era previsible que volveríamos. Ya saben, estamos en periodo de pre-campaña (ahora son larguísimas y los medios las alientan) y eso quiere decir que nuestros políticos (no es este premio exclusivo para ellos, claro está, pero nos lo ponen a huevo) se exponen más y hacen/dicen más estupideces que nunca. Este es el caso de nuestro premiado que, por lo que sea (llámalo impopularidad, llámalo descrédito total, llámalo encuestas), necesita destacar, ¡y vaya si lo hace!

Empezó el mes con fuerza, dando la razón al Ejecutivo en aquello de que la recuperación económica del país es toda una realidad, sin pensar en que eso espanta a la mayoría de sus votantes de toda la vida. No le juzgamos por eso (allá él y su trato con sus posibles votantes), sino por promover ese futuro pacto PP-PSOE si finalmente (tal y como aseguran las encuestas) les crecen los enanos. He aquí la foto de la vergüenza. 

¿Así andas ya, Pedro Sánchez?

Pues sí, el ganador de nuestro Premio Jeta de Cemento del mes de febrero es Pedro Sánchez, no tanto por lo de la recuperación económica (quiero recordar aquí que lleva repitiéndolo una buena temporada en todos los actos a los que acude), sino por firmar este pacto que tuvieron a bien llamar "Acuerdo para afianzar la unidad en defensa de las libertades y en la lucha contra el terrorismo", pero que para nuestro premiado bien podría llamarse "La foto es aquí, ¿verdad?". Señores que antes votaban al PSOE, y que están llamados a las urnas próximamente: ¿qué opinan de que este señor atraviese las mal llamadas líneas rojas sin sonrojarse ni lo más mínimo, y que envíe a su portavoz inmediatamente después de firmar el mencionado acuerdo para hacerles ver que derogará aquellas partes con las que no está de acuerdo? ¿Creen que es de fiar un tipo que firma cosas para prometer inmediatamente después derogarlas? ¿Cómo les sienta que su líder les haga ser cómplices de este bipartidismo caduco que apesta? ¿No era Pedro Sánchez una nueva cara para combatir esa imagen desgastada del socialismo?

Pedro Sánchez estaba particularmente empeñado en llevarse el premio de este mes y preparó su jugada maestra en Madrid. De un día para otro destituyó a Tomás Gómez y creó una gestora en el PSM. ¡Que le den a las primarias. Aquí mando yo! Y aquí la segunda foto de su vergüenza. 

Pedro Sánchez haciendo amigos

Supongo que habrá muchísimos más socialistas que le verán ahora con ojos diferentes, que hayan perdido en él toda la confianza, y que no le crean capaz de ser oposición de nadie, y mucho menos de aquel a quien cada vez se acerca más. 

Parece que estamos ante un intenso e interesante año electoral. 

viernes, 20 de febrero de 2015

Mi autor imposible

Ha pasado un montón de tiempo desde mi última entrada (ya saben, obligaciones laborales y académicas), así que espero retomar el ritmo y publicar con intensidad lo que queda de mes. Así, a modo de compensación.

Hoy les quiero hablar de un autor que siempre se me ha resistido. Supongo que todos los lectores nos hemos enfrentado en alguna ocasión a un autor difícil de leer. Algunas veces sucede que solamente se trata del momento equivocado, y un tiempo después acometemos su lectura con total normalidad. El tiempo me ha demostrado que esto no es lo que me sucede con Juan Benet. 

Hace muchos años un compañero de  la universidad me pasó uno de sus libros y me dijo que estaba seguro de que me iba a encantar. Se trata de su obra  Una meditación, de 1970 (a los valientes que se animen les comunico que Seix-Barral la tiene editada), una obra de la que el propio autor dijo que era monótona, un latazo y muy farragosa. Así mismo la sentí yo cuando intenté leerla por primera vez. Generalmente intuyo que un libro no me va a gustar antes de llegar incluso a su primera mitad, pero no suelo dejarlos aparcados en la mesita a pesar de que sepa con total seguridad que no me va a entusiasmar. Quienes hayan leído este blog a menudo sabrán que esto es así. Pero lo que me ocurre con este libro es incontrolable. Y no deja de darme una enorme lástima, ya que son muchos los que aseguran que la narrativa de Benet oculta tras esa difícil lectura tesoros muy valiosos. No me queda más remedio que sucumbir: no he podido terminar Una meditación en ninguna de las más de cinco ocasiones que traté de leerla. Más adelante, uno de los profesores de la carrera nos invitó a leer Volverás a Región (es de 1967 y está publicada por Ediciones Destino, por si se animan). Estamos sin duda ante una de las obras más importantes de la narrativa española de posguerra. Tiene un tono alegórico y la acción está construida con los recuerdos surgidos de una conversación entre un hombre y una mujer. Cuenta la historia de unos combatientes de Región (lugar ficticio y recurrente de Benet) que escapan de la represión.Con esta novela me rendí antes de llegar al punto de no retorno que supone la mitad del libro, es decir, no me rendí tan pronto como con la anterior. Supongo que la temática me interesa demasiado. Aún así, no pude terminarla. Ese fue el momento en el que me di cuenta de que mi relación autor-lector con Benet era lamentablemente imposible. 

Hay otros autores con los que aún no tengo todas las esperanzas perdidas. Hablo de James Joyce. Lo intenté con su Ulysses, y fue imposible. Creo que en este caso llegué a ese libro muy condicionada por los terribles comentarios que algunos de mis amigos (la mayoría filólogos, como yo) me habían hecho sobre esta obra. En esos comentarios aparecía el adjetivo 'infumable' habitualmente, y era difícil escuchar algo positivo.Casualmente la persona que me lo prestó para que lo leyera se declara un fan incondicional de la historia contada por Joyce, y de su peculiar forma de contarla. Asegura que le parece una narrativa cautivadora. Pues ni siquiera ese último impulso otorgado por esta persona  pudo contrarrestar el enorme prejuicio negativo que ya traía sobre la obra. Pero, insisto, no creo que este problema sea tan grave como el de Benet. Algún día trataré de retomar el Ulysses (con éste cierro mi lista de libros inacabados), y de acercarme al resto de la obra de Joyce (sobre todo a Dublineses).


¿Cuál es el autor con el que definitivamente no pueden? ¿A quién han intentado leer en muchas ocasiones sin éxito? Dejen sus nombres en los comentarios y así nos hacemos una lista negra.      ;)

jueves, 5 de febrero de 2015

Un entremés de Cervantes

El hecho de que la gran fama de nuestro más universal y traducido autor se deba al éxito conocido por él gracias al Quijote, no implica que debamos pasar de puntillas por el resto de su obra. En esta ocasión me gustaría acercarles uno de los entremeses cervantinos más divertidos y con los que el alcalaíno lanza una dura invectiva contra la sociedad en la que le tocó vivir. Me refiero a su entremés El retablo de las maravillas. 

El argumento es bastante sencillo. Dos crápulas apodados El Chanfalla y La Chirinos llegan a un tranquilo pueblo castellano con la intención de burlarse de sus habitantes y de estafarles. Así, les ofrecen presenciar una singular función de teatro con títeres. Esta representación tiene una particularidad, y es que solamente puede ser vista por aquellos que tengan la sangre totalmente limpia y que no tengan, por tanto, ascendencia árabe o judía. Como muchos habrán averiguado, los timadores no van a representar nada: no hay ninguna marioneta en escena. No obstante, los asistentes aseguran ver a los títeres y fingen disfrutar la obra antes que alguien pueda sospechar de la pureza de su origen. Cervantes ha convertido en títeres manejados por las obsoletas costumbres sociales al pueblo y a sus dirigentes que, aunque lleguen a sospechar el timo, no tendrán el valor de exponerse. ¿Creen que la sátira de Cervantes llega hasta aquí solamente? Nada que ver con la realidad. Siempre encuentra la forma de exprimir sus ironías hasta que no queda títere con cabeza (valga el chascarrillo). Un alto cargo militar llega al pueblo pidiendo alojamiento, y cuando ve que todo el mundo se maravilla ante unos personajes inexistentes, alza la voz para expresar que no hay nada en ese retablo, por lo que la gente le tacha de impuro, y la consecuente pelea da fin a la acción. 

Lo realmente genial de Cervantes es que logró  en la mayoría de sus textos una universalidad encomiable. Tal parece que sea el caso de esta breve pieza teatral, inspirada a su vez en un cuento popular recogido por otros autores como Don Juan Manuel. La necedad de los hombres y su miedo ante las convenciones sociales arraigadas a pesar de su poco o nulo fundamento prevalece en muchos casos, para oprobio de los sensatos, y para beneficio de la minoría dominante. Cervantes vio claro que esto fue, es y será siempre una realidad criticable.

El teatro de Cervantes quedó eclipsado por el éxito que consiguió Lope de Vega aplicando a la creación de sus obras sus propias recetas escritas en el Arte nuevo de hacer comedias. Aun así, Cervantes fue un buen dramaturgo y sus entremeses dan buena cuenta de ello, así como sus obras inspiradas en el cautiverio sufrido en Argel y otras piezas mayores como La destrucción de Numancia, de claro tono patriótico. 

Espero que se animen con la lectura de alguna de estas breves pero divertidísimas piezas teatrales. 


domingo, 1 de febrero de 2015

Instrucciones para salvar el mundo, de Rosa Montero

Muy habitualmente leo a Rosa Montero en El País, pero lo cierto es que solamente he leído dos novelas suyas. La primera fue La hija del caníbal, y no terminó de convencerme del todo. Me gustó el planteamiento, pero no me dejó buen sabor de boca el desenlace. En esta ocasión quise probar con otra de sus obras, y cogí prestado en la biblioteca Instrucciones para salvar el mundo. Tras este título se esconde la historia de cuatro personajes cuyas vidas se cruzan en un momento determinado. Matías es un taxista que acaba de perder a su mujer, y se niega a aprender a vivir sin ella. Daniel es un médico que tiene una vida mediocre llena de fracasos, tanto profesionales como personales, y que busca un poco de chispa en su vida con el alcohol y con los videojuegos, aunque esto le aleje más de Marina, su mujer. Fatma es una prostituta con un pasado profundamente triste y doloroso. Y la mujer apodada Cerebro es una brillante científica cuya carrera como profesora en la universidad se vio truncada para siempre. No diré en esta ocasión más de la trama, y espero despertar en ustedes la suficiente curiosidad como para que se acerquen a esta novela a comprobar de qué modo se entrelazan estas vidas a priori tan alejadas entre sí.



Esta novela ocurre esencialmente de noche porque, tal y como dice la propia autora en una entrevista incluida al final de la edición que manejé (Santillana, Colección Punto de lectura, 2009), "por las noches el mundo es otra cosa". El espacio elegido es un Madrid enrarecido por un invierno extrañamente caluroso,  y víctima de un inevitable cambio climático. El texto se centra en las coincidencias y casualidades cotidianas entendidas por nuestra ancestral sabiduría como pistas inequívocas del destino. En este sentido son muy significativas dos teorías que Cerebro explica a Matías: la de los vasos comunicantes de Feldman, y la ley de la serialidad o de las coincidencias de Kammerer. Y precisamente una frase de este personaje puede servir para resumir  una buena parte de la acción de esta novela: "Como sabes, el universo tiende a la entropía, hasta alcanzar un punto de equilibrio en el desorden". Algo así pasará con nuestros protagonistas. 

El elenco de personajes lo completan, entre otros, un asesino en serie, un proxeneta y sus matones, y una camarera colombiana disfrutando una nueva oportunidad. Y todos están condenados a cruzarse, a compartir secretos e inquietudes. 

Me gustó, como apunté antes, leer este libro y reconciliarme con la narrativa de Montero. Me atrapó su estructura circular y creo que los capítulos tienen finales muy bien redactados y que invitan a continuar con la lectura. Las historias mantienen la tensión narrativa, y los personajes tienen bastante fuerza por su condición de supervivientes. Las flaquezas y debilidades de la vida urbana de hoy en día son tratadas con tal realismo y profundidad que se establece una conexión inmediata con el lector sincero y honesto que asume sus propios fracasos, por más pequeños e íntimos que éstos sean.

Con la lectura de esta obra mi reto queda tal que así. No tengo lecturas programadas, así que si quieren sugerirme algún título para ir completando lo que falta, estoy dispuesta a escuchar todas sus sugerencias y a valorarlas.

A
G
U
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E


C
Ó
S
M
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
O