miércoles, 9 de septiembre de 2015

Ojos que no ven, de J. Á. González Sainz

¡Hola a todos!

Se me va echando el tiempo encima, pero con este libro ya van 8 de 15, y hemos superado el ecuador del reto de Neus. Espero llegar a tiempo.

La lectura que les traigo hoy es Ojos que no ven, de J. Á. González Sainz. En la solapa de la edición que leí se recogen algunas de las palabras que la crítica especializada ha tenido a bien dedicar a esta novela y a su autor. Una de ellas aseguraba, sin sonrojarse, que en unos años hablaremos de este autor soriano como si de un nuevo Sánchez Ferlosio se tratase. No tengo datos suficientes para contrastar esta atrevida afirmación (debo previamente leer algo más de ambos autores), pero sí es cierto que existe en Ojos que no ven un interés por el realismo social equiparable al que encontramos en El Jarama. 

La vida de Felipe Díaz Carrión cambia sin remedio cuando decide abandonar el campo para participar del auge que la industria conoció en España a mediados del siglo XX. Se traslada al País Vasco. La descripción que hace González Sainz hace que sea fácil transportarse a ese lugar que tan bien conocimos por el devenir informativo de los ochenta y noventa. Su carácter, determinado por el entorno en el que se crió y por un pasado traumático que el autor nos va descubriendo intercalándolo con la historia principal, no termina de encajar en el nuevo entorno en el que vive. Sus problemas de adaptación le harán alejarse de su mujer y de su hijo mayor (¿o serán ellos los que se alejan sin remedio?), y fortalecer su relación con su hijo pequeño, nacido en este nuevo destino. Una suerte de debilidad le impide cerciorarse o ser plenamente consciente del ambiente enrarecido de sus nuevas circunstancias. Incluso en los momentos en los que es evidente que está de más para casi todo el mundo, se niega su derecho a tomar las riendas de la situación y se limita a observar en silencio su deterioro personal. Separado ya de su mujer, y con su hijo mayor en Francia, decide acogerse a un plan de prejubilación de su empresa para regresar al pueblo, lugar del que quizá nunca debió salir. Allí recibe en una ocasión la visita de su hijo pequeño, que también había abandonado el norte para iniciar sus estudios de Biología en Madrid. Trae malas noticias, acaso las peores, sobre su hijo mayor. Felipe es entonces consciente de cuanto ha vivido y, si bien se siente responsable en parte del fracaso de su hijo (no haré spoiler), sabe que por sus principios no hubiera sabido actuar de otro modo. La relación paterno filial de Felipe con su primogénito está condenada a ser dramática por los acontecimientos históricos y políticos que la enmarcan: lo que Felipe vivió al empezar la Guerra Civil española, y la realidad del terrorismo que su hijo vive cuando salen del campo. Están condenados a no entenderse.

Hay un cambio de ritmo en la narración que hace que la lectura se haga infinitamente más amena tras el tercer capítulo. Los dos primeros tienen una carga filosófica un pelín densa. Este elemento aparecerá recurrentemente en la novela, pero no de la forma en que lo hace en estos dos primeros capítulos. Se da un equilibrio agradable entre la historia presente, la pasada y las reflexiones del protagonista. Me gustaron mucho los pasajes en los que se describe la relación del protagonista con su hijo pequeño. Si en algunos momentos la acción parece agotarse, el autor tira de as en la manga para completar el acercamiento al personaje principal, deteniéndose en algún episodio pasado que explique un comportamiento presente. Los recuerdos están escritos con mucho tacto y cumplen una función clave más allá de la mera contextualización. La sensibilidad de Felipe contrasta con la violencia (la latente y la patente, claro) que le rodea. Y ese contraste, que también es, en el fondo, el del campo y la industria, está muy bien transmitido por parte del autor. Por ponerle una pega, más allá de la densidad de los dos primeros capítulos, me falta el punto de vista de Asun, la mujer de Felipe, o más bien su reacción tras las malas noticias sobre su hijo mayor. Una referencia indirecta me hubiera servido.

Aquí les dejo una entrevista que El País Cultural hizo al autor en el momento de la publicación de la novela, hace cinco años. Y también les dejo el estado actual de mi reto.

A
G Garoé, Alberto Vázquez-Figueroa
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


C
Ó Ojos que no ven, J. Á. González Sainz
S
M Mareas y marmullos, Víctor Álamo de la Rosa
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
Orwell, George, Rebelión en la granja

sábado, 5 de septiembre de 2015

Cómo se hace una tesis, de Umberto Eco

Hola a todos. 

Hoy quiero traerles una lectura muy diferente a las que habitualmente pululan por este blog. Pero antes, les pondré en antecedentes. A finales de este mes iniciaré mis estudios de posgrado con un máster. La intención es que este curso me abra las puertas de una posible y futura tesis doctoral. Sé que es un proyecto (los dos, en realidad) ambicioso, pero pondré toda la carne en el asador para salir airosa del asunto. Quise hacerme con este libro porque su lectura me puede servir no solo para esa futura y lejana tesis doctoral, sino para la elaboración de mi trabajo o proyecto de fin de máster. Creo que es un punto de partida excelente para comenzar una investigación, sea del calado que sea. Por eso he querido hablarles de este libro, porque puede ser de utilidad para encarar trabajos de fin de grado, trabajos de fin de máster, y tesis doctorales. 

Contra todo pronóstico, lo primero que debo decir sobre este texto es que es francamente divertido. Uno espera de este tipo de ensayos de carácter didáctico determinado tono. Pero recuerden que tras estos consejos para estudiantes está el gran Umberto Eco, por lo que debemos estar dispuestos a aprender y a disfrutar de sus genialidades. Les pondré un ejemplo. En el capítulo II nos habla sobre la elección correcta del tema de nuestra investigación. Asegura que la intención primera de un estudiante sin experiencia será elegir un tema enorme. Eco asegura que es mejor centrarse en un aspecto específico de un tema que nos interese. Y pone un ejemplo bastante amplio sobre vulcanología (si como yo eres de letras, ni te asustes ni dejes de leer: el 90%, sino más, de los ejemplos que se dan en este libro se mueven entre la literatura, la filosofía y, evidentemente, la semántica), y dice que incluso el estudio de los volcanes de una determinada zona puede ser definitivamente amplio. Recomienda centrarse en un único volcán "con la condición de que, llegados a este punto, el aspirante diga todo lo que haya que decir sobre ese maldito volcán". Ese es el tono del libro. Los toques de humor son constantes, por lo que este libro es útil y entretenido a partes iguales. 

Como buen ensayo, otra de las características destacables es su claridad. Realmente uno podría ir capítulo por capítulo recopilando normas y consejos a modo de decálogo en menos de una hora. Son de gran utilidad las reglas para citar, los diferentes tipos de tesis, los elementos de una buena referencia, los consejos elementales para la recopilación bibliográfica, los errores que no se deben cometer a la hora de elegir tema... Claridad absoluta desde la primera hasta la última página. Un texto didáctico cien por cien. 

Por último, me gustaría calificar este libro de solidario y consciente. Suena raro. Lo sé. Me explico. En el capítulo III, dedicado a la compleja empresa de la búsqueda de bibliografía y otros materiales, prefiere partir de un supuesto complicado y no idílico. Es consciente de que no todos los doctorandos pueden dedicarse a tiempo completo a su tesis (algunos compaginan esta aventura con una trabajo normal y con familia), que no todos pueden comprar los libros que quisieran, que no todos tienen recursos económicos  para viajar y buscar textos fuera de su área... Y partiendo de ese hecho, ofrece un punto de vista optimista y solidario. Nos demuestra que podemos superar las adversidades y alcanzar nuestro propósito académico sorteando con astucia nuestras dificultades de partida. Les transcribo aquí el planteamiento de su experimento Alessandria:

"Intentemos, pues, imaginar una situación límite. Imaginémonos a un estudiante obrero que en los cuatro años [de carrera] se ha acercado poquísimo por la universidad. Ha tenido contactos esporádicos con un solo profesor; por ejemplo. el profesor de estética o de historia de la literatura italiana. Se dispone a hacer la tesis con retraso y dispone del último año académico. Hacia septiembre consigue ver al profesor o a un ayudante suyo, pero estaban en temporada de exámenes y el coloquio fue muy breve. El profesor le dijo: "¿Por qué no hace una tesis sobre el concepto de metáfora en los tratadistas del Barroco italiano?" A continuación el estudiante volvió a su pequeña localidad, un pueblo de mil habitantes sin biblioteca pública. La localidad importante más cercana (noventa mil habitantes) está a media hora de viaje. Dispone de una biblioteca que se abre por la mañana y por la tarde. Se trataría, disponiendo de dos permisos de media jornada en el trabajo, de ir a ver si puede hacerse con lo que encuentre allí una idea previa sobre la tesis y a lo mejor efectuar todo el trabajo sin más auxilio. Hay que excluir que pueda comprar libros caros y que pueda solicitar microfilmes a otros lugar. Como máximo podrá ir al centro universitario (con sus bibliotecas mejor provistas) dos o tres veces entre enero y abril. Pero de momento tiene que arreglárselas donde está. Si es preciso puede comprarse algún libro reciente en edición económica gastándose como máximo unas mil quinientas pesetas [Sí, el libro es genial, como les digo, pero tiene un par de añitos]. Esta es la situación hipotética. Pues bien, yo he intentado ponerme en la situación en que se halla este estudiante y he escrito estas líneas desde un pueblecillo del alto Monferrato, a veintirés kilómetros de Alessandria (noventa mil habitrantes, una biblioteca pública-pinacoteca-museo). El centro universitario más cercano es Génova (una hora de viaje) pero en hora y media se puede ir a Turín o a Pavía. En tres horas,  a Bolonia".

Para ponerse en el pellejo de este hipotético estudiante que a la vez trabaja, Umberto Eco se pone unos plazos muy ajustados para ir a la biblioteca de un lugar como Alessandria (no muy rica ni muy especializada) y, en poco tiempo, lograr una bibliografía precisa para empezar a escribir cuanto antes. Y lo logra. Y lo explica magistralmente. De ese experimento debemos aprender que, por muy adversas que sean las circunstancias del doctorando, podemos emprender esa aventura con cierta garantía de éxito si somos eficaces.

Si no sale mal lo del máster y me atrevo a dar el paso hacia el doctorado, me pillaré este otro libro. 




Creo que podría complementarse perfectamente con el de Eco porque este parte de la base de que  usaremos soporte informático para nuestro trabajo, e incluye consejos y sugerencias para su uso más eficiente. Si ese momento llega, les hablaré de esta obra aquí en el blog.

Pues ya saben, si en breve van a empezar cualquier trabajo de investigación, este clásico queda más que recomendado. Lo pueden encontrar sin problema en cualquier librería (está editado por Gedisa). 





sábado, 29 de agosto de 2015

JETA DE CEMENTO agosto 2015

Hola a todos.

No existen palabras suficientes para expresar el profundo asco que nos produce nuestro galardonado de este mes. El premio Jeta de cemento de este caluroso agosto es para...DONALD TRUMP.

Pues eso, mucho asco


¿Alguien sabría nombrarme algún otro candidato republicano para las primarias? Parece imposible, porque aquí el Capitán América ya se encarga de tener cada día un despropósito nuevo para que la prensa le dé el bombo suficiente y oigamos constantemente su nombre. A pesar de su  deleznable comportamiento, encabeza las encuestas republicanas, dato este que hace el asco extensible a los simpatizantes que le sostienen. 

Humilló a los latinos que levantan cada día con su trabajo el país y expulsó al periodista Jorge Ramos de una rueda de prensa cuando este se interesó por su propuesta de política en materia de inmigración. Le expulsó, sin más. La comunidad latina ha comenzado una rebelión contra la figura de este payaso que se escapó de la carpa para jugar a los políticos, de este hombre que no tiene sino dinero. Ojalá surta efecto y consigan poner los pies en la tierra a este aspirante a presidente. ¿Se imaginan que este tipo sentara su millonario trasero en el trono del despacho oval? Parece un chiste (o una pesadilla) que un tipo de estas características se postule como candidato. ¿Y ustedes son la gran potencia mundial? Ningún xenófobo debería tener tanto poder en sus manos. 

Lo peor es que esta actitud racista prolifera en pequeños núcleos también por Europa, donde no podemos presumir de apertura mental, precisamente. El mar Mediterráneo ha pasado de ser germen y orgullo de Europa a ser la más evidente muestra de nuestro fracaso como civilización. El mar de la vergüenza, en el que los cadáveres flotan ante nuestra indiferencia. 


Esta generación está siendo testigo de una involución sin precedentes. 

martes, 25 de agosto de 2015

Garoé, de Alberto Vázquez-Figueroa

Otra lectura para el reto de Neus, otro autor canario, otra novela ambientada en la isla de El Hierro. Hoy les traigo Garoé, de Vázquez-Figueroa, novela que obtuvo el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio en el 2010.

Leer Rayuela y después una novela de Vázque-Figueroa es como ejercitarse con un balón medicinal de cinco kilos y después jugar con una de esas pelotas de plástico que usan los niños en la playa. No sé si me explico. Es una novela muy entretenida, de trama ágil, muy corta y que se lee con rapidez y agrado. 

Ambientada en el momento histórico de la conquista de las islas Canarias, el discurso se divide en dos planos. En el primero, monseñor Cazorla recala en Tenerife para comunicar al general Gonzalo Baeza la propuesta que la Corona le hace para ser gobernador de la isla de El Hierro. Se da un diálogo entre Baeza, el clérigo y Fayna, una nativa canaria que sirve en la casa del general. El segundo plano sirve para que se narren los hechos vividos por el general Baeza en El Hierro, que serán motivo para que rechace ese suculento cargo que le ofrecen desde la península. 


Mientras que el general Baeza llega a El Hierro con la intención de garantizar la soberanía española sobre la isla, otros compañeros de expedición llegaron movidos por la avaricia y con el fin de explotar los recursos naturales de la isla hasta hacerse ricos. Es el caso del capitán Castaños, el malo de esta historia. Baeza pronto mimetiza con la realidad herreña por dos motivos fundamentales: su natural empatía y su respeto por los derechos humanos, y su historia de amor con una de las isleñas. 

La novela tiene todos los ingredientes necesarios para entretener al lector: una historia de amor entre dos personas de mundos diferentes, aventura, historia y leyendas de una isla tan especial como El Hierro (quienes leyeron mi reseña sobre Mareas y marmullos sabrán mi debilidad por esta isla), y la confrontación entre la sabiduría de los nativos, con la que superan las duras condiciones orográficas y climatológicas de la isla para tener una convivencia sana y feliz, y la avaricia sin medida de la mayoría de españoles que arribaron a sus costas con un afán individualista peligrosísimo. 



Es una lectura ideal para estos últimos días de verano, como cualquiera firmada por este autor cuya obra es ingente. Si han leído algo de Vazquez-Figueroa, no duden en dejarme sus títulos favoritos en los comentarios. Me acercaré a ellos con mucho gusto. 

Con esta lectura mi reto queda de la siguiente forma. La próxima letra en caer será la o (la primera, porque la segunda ya está lista: aquí tienen la entrada). ¿Se animan a intentar averiguar qué título leeré que empiece por la letra o? 

A
G Garoé, Alberto Vázquez-Figueroa
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


C
Ó
S
M Mareas y marmullos, Víctor Álamo de la Rosa
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
Orwell, George, Rebelión en la granja

domingo, 16 de agosto de 2015

Rayuela, de Julio Cortázar (Parte II, Del lado de acá)

He aquí la segunda parte de esta extraña reseña dividida en dos bloques. En principio, había pensado escribir también una tercera parte que recogiera mis impresiones sobre el último apartado de esta obra, titulado "De otros lados (capítulos prescindibles)". Pero finalmente cambié de opinión. Quizá más adelante me ponga con ello.

La historia de "Del lado de acá" transcurre en Argentina, cuando a Horacio le deportan desde París. En el muelle le esperarán su mejor amigo, Traveler, y la esposa de este, Talita, que trabajan en un circo en cuya plantilla consiguen incorporar a Horacio. Nuestro protagonista entabla una especie de relación amorosa con una tal Gekrepten, por la que no parece estar interesado en absoluto, y con quien parece haber tenido una  relación antes de irse a Francia. 

Traveler nota extraño y cambiado a su amigo de infancia, y no se siente cómodo con él. Parece que Oliveira quiere proyectar algunos episodios pasados en su realidad actual, y comienza a ver en Talita a una nueva Maga. Por otro lado, se ve a sí mismo reflejado en Traveler. Parece que nuestro protagonista atraviesa una de esas salas llenas de espejos que a veces hay en las ferias, y se construye una realidad en la que consigue implicar a Talita y a su marido. La situación entre los personajes es tensa, pero empeora cuando los dueños del circo compran una clínica para enfermos mentales. Los tres protagonistas se trasladan allí como empleados.

En general, la lectura de esta estancia en Argentina es mucho más fácil de leer que la historia francesa. Si el capítulo 34 nos tuvo en vilo en la primera parte, Cortázar hace lo propio con un inquietante y casi surrealista capítulo 41 en la segunda. Hay mucha más acción y los personajes son definidos con más profundidad.

Diré, a modo de conclusión, que ha sido un placer participar como lectora activa en esta obra tan exigente, adentrarse en este universo de Rayuela que incluye un divino cohete, un diccionario-cementerio con el que jugar y construir mundos, varios kibutz quiméricos, o un doppelgänger que se construye laberintos para encontrarse a sí mismo en la realidad, en la fantasía o en la nada, y una rayuela que muta en alegoría. Es un ejercicio inspirador pero complejo que deja muy buen sabor de boca. 

La próxima vez que me acerque a este libro será para jugar con la lectura alternativa propuesta por Cortázar. ¿Alguien la ha hecho ya? 

lunes, 10 de agosto de 2015

Dime con quién andas, y te diré quién eres

Hoy nos hemos enterado de que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se ha reunido en su despacho ministerial con el imputado Rodrigo Rato. Asegura que se trataba de un encuentro personal. ¡Con menuda gentuza sospechosa se junta el ministro! Dice que se reunió con él en su despacho para asegurar la transparencia del encuentro y no formar un revuelo innecesario, pero en un comunicado opaco y cobarde a partes iguales, que no puede sino ofender a la inteligencia de los ciudadanos que ya no se creen cualquier cosa de ninguno de los incompetentes miembros de este Gobierno, no se atreve a decirnos de qué hablaron en su reunión. Tampoco sería muy transparente cuando nos venimos enterando semanas más tarde, y tampoco sería tan inocente si, más allá de ese comunicado, no da la cara ante la oposición ni ante la prensa (ante la ciudadanía, al fin y al cabo) que tantas preguntas tienen al respecto. De hecho se va de vacaciones, se aparta de la opinión pública hasta un acto de beatificación que tendrá lugar en septiembre (sí, esto es España, ese país laico y moderno en el que los políticos asisten a actos religiosos). ¿Transparencia? Cobardía de la mala. Su amigo Rodrigo Rato debería darle lecciones de valentía. Porque para hacer ostentación de vacaciones de lujo cuando se es sospechoso de todo, como hizo el milagro económico nacional este verano en aguas mediterráneas, hay que ser muy valiente. Muy valiente, o muy consciente de que nada malo va a pasar, de que no va a tener mayor repercusión más allá de unos "memes" graciosos. 

Por cierto, en estos días salieron también los datos sobre intención de voto de cara a las próximas elecciones nacionales. La gente le sigue dando su apoyo al PP, que sigue siendo la primera opción. ¿Alguien me lo puede explicar?

sábado, 1 de agosto de 2015

Rayuela, de Julio Cortázar (Parte I, Del lado de allá)

Hola a todos.

Habitualmente (y como es lógico) no escribo una reseña hasta que no termino el libro en cuestión. Pero con esta obra no he tenido más remedio que hacer una excepción. No diré que estoy en pleno síndrome de Stendhal ni tampoco que estoy perdida tras finalizar la primera parte de Rayuela. Simplemente diré que he querido hacer una pausa y escribir sobre lo leído hasta ahora para asimilarlo como corresponde y continuar adelante con la lectura tras hacer mías un par de certezas.

En primer lugar, quiero aclarar que (al  menos para mí) es un libro bastante difícil de leer. A los que se animen les recomiendo que tengan cerca en los momentos de lectura el Diccionario de la Real Academia Española para buscar las palabras difíciles y los modismos argentinos que riegan la historia. También me parece recomendable que quienes no se lleven del todo bien con el inglés y con el francés tengan a mano algún tipo de traductor. La novela está ambientada en París, por lo que es habitual que algunas partes del discurso (pequeñas pero necesarias) se presenten en francés. Además, Cortázar recoge en inglés las letras de algunos de los temas, generalmente de jazz, que escuchan en El club de la serpiente. Sin olvidarnos del gliglíco, claro, idioma inventado por Cortázar para el que el único diccionario posible es el contexto y la imaginación. Vamos, un texto al que hay que dedicarle una lectura lenta para disfrutarlo y comprenderlo al máximo.

La dificultad aumenta si sumamos las diversas referencias culturales que informan el texto: jazz, literatura, filosofía, pintura, mitología... Muchas se nos escaparán, por lo que en ocasiones es necesario parar en la lectura para buscar respuestas en otro material de apoyo. Es un texto del que podemos aprender muchísimo.

Si superamos los escollos planteados por Cortázar, solo encontraremos satisfacciones. En el París de los años 50 se encuentran el argentino Horacio Oliveira y la uruguaya Lucía, apodada La Maga. Lucía tiene un bebé llamado Rocamadour. Horacio y La Maga empiezan una relación extraña en la que se mezclan el afecto, el amor (camuflado a propósito por ambos, más por Horacio), y el desorden (físico y emocional). Junto con otros personajes de perfiles semejantes, forman el Club de la serpiente, en el que se departe  con un tono muy pedante que le queda grande a La Maga (más emocional que culta) sobre diferentes manifestaciones artísticas mientras se escucha jazz, se bebe y se fuma. Tras un acontecimiento terrible (el capítulo en el que sucede me lo devoré casi con ansiedad), La Maga desaparece. Horacio, perdido y con cierto desconsuelo, toca fondo. Cierta noche vive un episodio escatológico y extrañísimo tras el cual (esto lo sé porque lo leí en la sinopsis previa, no porque se desprenda de la lectura de la primera parte) Horacio será deportado a Argentina, país en el que (sospecho) transcurre la segunda parte.

Este es (grosso modo) el argumento de esta primera parte titulada "Del lado de allá", más allá del cual encontramos citas inquietantes que son todo un ejercicio literario de excepcional valor, así como invitaciones a profundizar en los diferentes personajes y sus historias, pero que se pueden hacer extensibles hasta rozar lo universal.

"Y aunque deseo fuese también una vaga definición de fuerzas incomprensibles, se lo sentía presente y activo, presente en cada error y también en cada salto adelante, eso era ser hombre, no ya un cuerpo y un alma sino esa totalidad inseparable, ese encuentro incesante con las carencias[...]".

"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas [...] y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedra hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, [...] lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia del divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar". 

Por fragmentos como estos (una muestra pequeña de todo lo que esconde este libro) vale la pena su compleja lectura. 

Estamos ante una novela para leer con calma. Cuando lea la segunda parte haré una segunda reseña y trataré de contarles más cosas sin desmontarles la novela. Pero creo que dejaré pasar un tiempo hasta hacer la segunda lectura que propone Cortázar, ya saben, dando saltos entre capítulos como si de una rayuela se tratase, siguiendo las indicaciones que el propio autor ofrece en un itinerario al principio del texto.

A modo de aviso a navegantes, quiero detenerme un momento en el capítulo 34, muestra de la incuestionable maestría de Cortázar. Debemos leer las líneas impares con las impares, y las pares con las pares. Al hacerlo, intercalamos dos discursos: por un lado un fragmento de una novela de Galdós que estaba leyendo La Maga y que Horacio descubre en su casa; por otro, los pensamientos de Horacio sobre el tipo de libros que lee La Maga y sobre cuánto puede llegar a añorarla a pesar de todo. Una propuesta literaria con la que Cortázar nos reclamará un esfuerzo extra. Una delicada pieza de orfebrería que puede ser tan desquiciante como apasionante. Buenísimo.

Como curiosidad, diré que manejo la edición que Alfaguara sacó para la conmemoración de los 50 años de Rayuela. Me la regalaron hace un año por mi cumpleaños, pero no había encontrado ocasión para leerla con el tiempo que, insisto, hay que dedicarle.

Les emplazo a la segunda parte de la reseña próximamente.

Un saludo a todos.

martes, 28 de julio de 2015

JETA DE CEMENTO julio 2015

A pesar de estar en plena época estival, tradicionalmente de poca actividad política, julio ha venido lleno de candidatos para nuestro simbólico trofeo. Tal ha sido el aluvión de despropósitos que en esta ocasión (quizá incluso sentemos precedente) va a haber tres premios. Felicidades a los tres, campeones.

1.- José Luis Valladolid Lucas, alcalde de Villares del Saz. 

Este hombre ha conseguido que la pequeña localidad conquense de Villares del Saz, que no llega a los 600 habitantes, suene en los medios de comunicación nacionales por tener un regidor al que le sale gratis llamar "puta barata" a la portavoz del Partido Socialista en Castilla la Mancha, Cristina Maestre. Pueden llamarme radical, si lo consideran, pero el hecho de que a este sinvergüenza hasta el momento solamente se le haya abierto un expediente desde su formación política es una muestra de que parece que las cosas en cuestión de igualdad no van como pensábamos. Este cromañón, tras las escasas manifestaciones de protesta que suscitó su comentario (eso también es preocupante, ¿no?), profirió unas disculpas muy previsibles y poco creíbles con las que se solucionó el problema al menos de cara a la galería, ya que la aludida emprendió acciones legales contra él. Además de tener la jeta de cemento es un maleducado que no está en condiciones de representar a nadie. Señor alcalde, no puede usted hacerse la idea del profundo asco que nos despierta. 


2.- Isabel San Sebastián, la eterna aspirante.

¿Alguien ha dicho asco? No entraremos en detalle por si acaso cae sobre nosotros como una losa la oportuna ley mordaza. Nuestro segundo premio va para la siempre candidata Isabel San Sebastián. De todos los comentarios que podía hacer cuando le preguntaron por los tres periodistas españoles desaparecidos en Alepo, una de las zonas más comprometidas de Siria, a nuestra galardonada se le ocurrió vomitar el siguiente: "No tienen miedo de ir allí porque España paga". Vaya. Seguro que no pensaba lo mismo del cura contagiado por el ébola, al que trajimos a España  sabiendo que la posibilidad de sobrevivir, tanto por su avanzada edad como por el virus, era más bien pequeña. España también tuvo que pagar en aquella ocasión con la enfermedad de una trabajadora y con ser la burla de nuestros vecinos por ser el primer país europeo con un contagio. Pero claro,  lo de estos chicos es diferente. Solo son periodistas que se juegan la vida para informar de cuanto sucede en ese punto caliente en el se violan los derechos inherentes al hombre minuto sí y minuto también. Esa es la labor del periodista. ¿Qué sabrá ella de periodismo? 

3.- David Marjaliza, el puto amo, alias "el conseguidor".

La Cadena Ser ha tenido acceso a una buena parte del sumario del caso Púnica que revela la catadura moral del señor Marjaliza, presuntamente un delincuente de los que hacen época y gracias a cuyas fechorías podemos seguir comprobando cómo se las gasta este PP que no sabe qué hacer para esconder tanta corrupción. Además, al margen de las conversaciones pinchadas, tuvo la "deferencia" de acusar ante la juez a más cargos políticos madrileños. A la lista encabezada por Francisco Granados, Salvador Victoria y Lucía Figar se suma ahora  Jaime González Taboada, número tres de Cifuentes y consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Pero de los supuestos delitos de Marjaliza también se desprenden otros nombres como el del exalcalde de Alcalá de Henares, Bartolomé González, o el de la chaquetera Eva Borox (se mudó de Guatemala a Guatapeor, quiero decir, abandonó las filas del PSOE para ejercer de diputada por Ciudadanos). Por supuesto, niegan tener nada que ver con el caso Púnica, exactamente igual que Granados en su momento, que, por cierto, lleva unos meses disfrutando de las comodidades de la prisión inaugurada por él mismo. De las conversaciones pinchadas se desprende tanta basura que salpica al PP (las sospechas de financiación ilegal se extienden también, oh, sorpresa, a la Comunidad Valenciana) que no hago sino preguntarme si poner al frente de la portavocía del PP la cara joven y fresca de Pablo Casado será suficiente para que esta tormenta no se lleve a unos cuantos por delante. Veremos en qué queda. 

jueves, 16 de julio de 2015

“Huh kiti, La Mancha llahta sutiyuhpin, mana yuyarina markapi”

Una de las cosas más fascinantes de El Quijote es que por más que siga cumpliendo años (¡Y ya van nada más y nada menos que 400!) sigue generando noticias por unos u otros motivos. Hoy quiero acercarles una noticia de actualidad sobre una obra firmada hace cuatro siglos.

Lectores de hasta 70 lenguas han podido disfrutar de la obra magna de Cervantes hasta el momento. 

Portada de una edición en ruso

El Quijote puede leerse en otras lengua romancess, como el francés

Una historia que no conoce fronteras. He aquí una cubierta de una edición china

Pero en un rincón de América un hombre ha concluido la traducción al quechua de la obra completa (hace unos años tradujo la primera parte, lo que le valió el reconocimiento de diversas instituciones de Perú). Demetrio Túpac Yupanqui, de 91 años de edad, acaba de finalizar este enorme trabajo al que dedicó diez años de su vida. El periodista y profesor peruano contribuye con este trabajo al enriquecimiento y universalización de El Quijote. El quechua es un auténtico superviviente de la conquista de América y es hablado por cerca de diez millones de habitantes distribuidos por varios países. Perú y Bolivia, pero también Colombia,Chile, Ecuador y Argentina tienen hablantes de quechua, lo que demuestra la vitalidad de esta lengua y su capacidad de resistencia. La contribución de Demetrio sirve sin duda para mantener más viva esta lengua y consolidarla como un elemento de supervivencia precolombina que debe llenar de orgullo al Cono Sur.

Por cierto, en el título de esta entrada pueden ver cómo suena en quechua aquello de "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..."



domingo, 5 de julio de 2015

El niño 44, de Daniel Espinosa

Lo cierto es que la cartelera últimamente anda poco atractiva, por lo que tener antojo de ir al cine se convierte en algo, si no peligroso, complejo. Por eso hace unas semanas nos decantamos por el único estreno que parecía brillar en aquella pobre cartelera, en la que destacaba la mediocridad de Ahora o nunca como "rompetaquillas" de la temporada. 

El niño 44 es una película basada en un best seller que cuenta la historia de un asesino en serie en la URSS stalinista. Un hombre del ejército rompe la rigidez del sistema para averiguar quién está detrás de esos asesinatos, ya que el régimen político de Stalin negaba la posibilidad de que existieran crímenes en el paraíso por él construido, y negaba la mayor anulando así cualquier posibilidad de investigación. A riesgo de poner en peligro no solo su prestigio laboral, sino su vida, el protagonista decide investigar por su cuenta.



La peli es curiosa: no es habitual ver cintas de género negro ambientadas en la URSS, y eso hace que la historia sea interesante. Como ya sabrán los suscriptores y lectores fieles, quien suscribe tiene cierta desconfianza sobre los libros que son éxito de ventas y sobre las pelis que nacen con el espíritu de ser taquillazos. A las personas que pensamos así, en algunas ocasiones este tipo de producto nos reserva alguna que otra sorpresa, y tal es el caso de El niño 44: la historia está bastante bien, y sobre todo hay que destacar que el protagonista, Tom Hardy, logra una interpretación bastante completa. 

Más allá de que era la peli que mejor pinta tenía de todas las de la cartelera, incluía un atractivo extra: en el reparto aparecía Gary Oldman. Este actor me encanta (algún día le dedicaré una entrada a su trabajo), por lo que valía la pena descubrir a qué transformación se había sometido en esta ocasión. Lo cierto es que su aparición es bastante breve. Buena, pero breve. Se me hace extraño ver una película en la que aparezca y no poder decir mucho sobre él. 

Creo que el momento histórico está representado con fidelidad. Es una película bastante oscura que refleja a la perfección el ambiente fabril de la URSS, su clima, sus coyunturas sociopolíticas...Le pillé un fallo que rompe esta atmósfera: cuando se está revisando la documentación pertinente para dar con el criminal se ven unos documentos que no están escritos en cirílico. Un fallito perdonable, creo. 

En cuanto al final, es tan sumamente ñoño que inevitablemente le resta credibilidad. La película se resuelve a través de una constante tensión que se rompe de manera muy brusca y poco satisfactoria con este final. A pesar de esto, si les apetece ir al cine en estos días, y huyen de la peli facilona, veraniega y taquillera como del demonio, aquí tienen una buena opción. Es larga, pero se pasa volando, y deja buen sabor de boca.




jueves, 2 de julio de 2015

Ley mordaza

La ministra García Tejerina dice que las urnas son peligrosas. ¿Caerá sobre ella el peso de la nueva ley mordaza? ¡Qué pena que una ministra tenga tan poco aprecio a la democracia y que nadie lo considere escandaloso! 

lunes, 29 de junio de 2015

JETA DE CEMENTO junio 2015

¡España, qué previsible eres!

Tras el éxito electoral de la izquierda en determinados ayuntamientos, diputaciones y gobiernos autonómicos, era evidente que la apisonadora de la derecha, con su mala baba habitual y su mal perder (que por cierto, dice mucho de su carácter democrático) actuaría sin ningún tipo de compasión, presionaría por todos los flancos, y buscaría basura de cualquier lado. Se lo pondría difícil a estas fuerzas emergentes al margen de haber sigo elegidas por la gente. Así son.

¡Hay que ver cómo sacaron la artillería pesada al descubrir los tuits de Guillermo Zapata! Hemos de decir en honor a la verdad que los tuits, afortunados, lo que se dice afortunados, no eran. Pero también es cierto que los de determinados miembros del PP tampoco se quedaban atrás. Tenemos el claro ejemplo del señor Casado, que lejos de ser recriminado por despreciar a las víctimas del franquismo ha sido premiado con el reconocimiento de Rajoy para desempeñar un lavado de imagen de cara a las nacionales. Además, en el momento de escribir aquellos (todo hay que decirlo) desafortunados y desagradables tuis, Zapata no era más que un ciudadano de a pie sin ninguna responsabilidad política. 

En los últimos años hemos escuchado y leído declaraciones lamentables de políticos del PP. El propio Casado dijo que la izquierda española es carca por estar pensando en fosas del pasado, y Rafael Hernando asegura que solo si hay subvenciones es cuando interesa hablar de memoria histórica. Y más perlas que nos da la hemeroteca. No les ha pasado nada. Ni su partido les ha exigido nada, ni han pedido perdón, ni han dimitido, ni la opinión pública se les ha echado encima. Si es de izquierdas, sí. ¿Y qué me dicen de Carromero? El tratamiento que la justicia ofrece a estos individuos parece que es diferente al que hay para el resto de mortales, sea cual sea su delito.

Tampoco el ministro de Interior actuó todo lo rápido que cabría esperar ante el Guardia Civil (hombre que va por la vida armado) que lanzaba amenazas de muerte a diestro y siniestro en su cuenta de Twitter. A pesar de haber recibido la advertencia de su comportamiento a través de una carta dirigida a su ministerio, hasta que los medios de comunicación no se hicieron eco del asunto el ministro no se tomó la molestia de ordenar un proceso de investigación sobre el asunto. Para entonces, Zapata ya tenía su imputación y su citación judicial. A saber, el picoleto fascistoide solo tiene hasta el momento una investigación abierta. Dos Españas, parece. 

Nuestro premio esta semana es para la mala derecha que ni sabe gobernar ni sabe ser oposición, y que huelen a viejo y a caciquil.

jueves, 25 de junio de 2015

La hoja roja, de Miguel Delibes

Hoy me gustaría hablarles de la última lectura que hice. Se trata de La hoja roja, de Miguel Delibes. Es una novela que habla fundamentalmente de la soledad y otros problemas de la vejez.

En primer lugar quiero lanzar un mensaje a la gente que me lea desde Santa Cruz de Tenerife. Este libro del que les hablaré en las siguientes líneas lo adquirí en una librería situada en la calle Padre Anchieta de Santa Cruz  llamada SOLICAN. Recogen como donativos todos aquellos libros de los que la gente se quiere desprender, y los venden a precios populares. De hecho, pagué por este de Delibes, por El conde Lucanor y por La Divina Comedia (a los dos últimos libros daré un uso académico) solamente tres euros, con la garantía de estar colaborando con una buena causa, ya que el dinero recaudado sirve para diferentes proyectos sociales. Así que ya saben, tienen una doble buena oportunidad en el centro de la ciudad. No la desaprovechen.

Manejé una edición (la de la Biblioteca Básica Salvat) que cuenta con un prólogo excelente de Umbral (en esta ocasión no ha venido a hablar de su libro, con lo cual ganamos todos), que ahonda en la problemática que abordará Delibes en la novela. Son palabras cargadas de equilibrio y sabiduría, y que introducen al lector en el complejo universo emocional de un anciano al que se le van apagando una a una y sin remedio todas las posibilidades de agarrarse a la vida. 

La hoja roja cuenta la historia del viejo Eloy. El autor decide empezar su historia en un momento de su vida que supone un punto de inflexión y una perpetua incertidumbre: su jubilación. Según él la vida es exclusivamente una sala de espera, y esta sensación cobra más sentido cuando cesa la actividad laboral y tenemos tiempo de sobra para reflexionar sobre lo que fuimos y lo que nos queda por ser. Compara su vida con un librito de papel de fumar, y asegura que a él, con la jubilación, le ha aparecido el papel rojo que indica que le queda poco tiempo. 

Lo que mata poco a poco a Eloy es la soledad. Con el paso del tiempo es cada vez más consciente de que tiene más amigos en el cementerio que en la ciudad, y continuamente evoca aquello que le aportaron los que no están cerca para acompañarle en este momento crucial. Viudo de Lucita, una mujer que pareció ser fría e implacable, vive la ausencia de su esposa con cierto halo de naturalidad o resignación. Más le duelen, sin duda, las ausencias de sus hijos. Uno de ellos murió joven, y el otro dedicó su vida a opositar hasta enfermar, para terminar por irse a Madrid con su esposa, una mujer déspota que no valora en absoluto a su suegro. El rechazo de sus compañeros de trabajo y de otros personajes como el óptico completan este desolador panorama psicológico, esta soledad que mata. 

Paralelamente se cuenta la historia de Desi, la chica joven que sirve en casa de Eloy. Con una infancia complicada en un pueblo humilde de provincias, y criada en el seno de una familia desestructurada, decide irse a la capital a servir en una casa. Su mundo no es menos complejo que el del señorito, y está rodeada del chismorreo de las otras mozas que sirven en el edificio, de una supuesta amiga cargada de malas intenciones, y de un amor en el que solamente cree ella. Su historia, necesariamente, debe fundirse con la del viejo Eloy. 

Hasta ahora Delibes no me había defraudado, y no lo hizo tampoco con esta pequeña pero intensa novela. Con su manejo impecable del lenguaje recoge a la perfección las conexiones y diferencias entre los dos personajes principales. Por otro lado, nos transporta con facilidad a Castilla ya que no renuncia a reproducir los usos laístas tan característicos de su ciudad natal y del resto de provincias castellanas. El viejo Eloy no siente que su hoja roja venga determinada por la jubilación, ni por sus achaques, ni por las consecuencias mismas de la vejez. Lo que hace que Eloy se apague es la pérdida de calor de las personas que le han rodeado y a las que le ha unido algo, por más banal que esto sea. Delibes logra explicar esta característica de su personaje rodeándole de una candidez que le equipara a la inocente Desi, la chica que sirve en su casa. Dos personajes tan diferentes y pertenecientes a clases sociales tan alejadas se mueven por las mismas pulsiones, aunque quizá nunca lleguen a ser conscientes de este hecho. Lo malo es que este retorno a las cosas esenciales a veces llega demasiado tarde. Si no esperáramos a que nos apareciera la hoja roja en nuestro librito de papel de fumar, mejor nos iría.

martes, 23 de junio de 2015

Metaliteratura en El Quijote

Probablemente uno de los aspectos que más nos sigue fascinando de El Quijote es la capacidad de Cervantes para incluir ficción en la ficción, es decir, el punto de vista metaliterario que informa toda la obra. 

Ya en la primera parte del libro se explica con detenimiento el tipo de libros que hace perder la cabeza a nuestro hidalgo, y con la lectura de la criba que llevan a cabo el cura y el barbero en la biblioteca de Alonso Quijano se abre un debate sobre la buena y mala literatura. Cervantes se permite la licencia de salvar sus libros más valorados por él mismo, como La Galatea. 

También hay metaliteratura en las diferentes discusiones sobre libros que aparecen a lo largo de la obra. Precisamente Cervantes dibuja a un Quijote muy cuerdo que aporta argumentos perfectamente razonados para defender sus tesis sobre arte y literatura. Podría decirse que Cervantes elabora su propia teoría literaria a través del diálogo y las acciones de sus personajes. 

La genialidad de Cervantes ha hecho que nos haga creer que hay varios narradores ajenos a él. Hasta la aventura del vizcaíno el narrador asegura haberse inspirado en unos documentos históricos, y el resto está basado en el relato de Cide Hamete Benegeli, un cronista árabe. De este modo, Cervantes combina perfectamente la verosimilitud que defendía para el hecho literario, al tiempo que puede narrar los más inverosímiles episodios que su imaginación pudo crear para Sancho y Don Quijote.

Por otro lado, también hay metaliteratura en todas las historias intercaladas que aparecen en la obra. Todas remiten a los diferentes géneros literarios que estaban tan en boga en el Renacimiento: novela pastoril, novela bizantina... 

El Quijote es un libro estupendo para conocer la realidad literaria del XVI y para tener claro el punto de vista que Cervantes tenía sobre literatura, sus gustos y preferencias, en fin, su teoría literaria. 

lunes, 15 de junio de 2015

La mujer en El Quijote: más allá de Dulcinea

Probablemente el personaje femenino más popular de El Quijote es (valga la paradoja) el que nunca aparece en toda la obra (salvo en las mentiras de Sancho), y que solamente es una fantasía platónica de Alonso Quijano, uno de los elementos que necesita inventar para llegar a ser Don Quijote de la Mancha: hablamos de Dulcinea del Toboso, la dama por la que el caballero daría su vida y por la que emprende todas sus aventuras. 

Pero eso no quiere decir que no haya más mujeres presentes en la obra. Es más, la lectura de los diferentes personajes femeninos de El Quijote nos lleva a comprender un poco más si cabe la época en la que vivió en genio de Alcalá. 

Al acercarnos a su obra completa comprendemos la importancia que tuvo para él el tratamiento literario de los matrimonios concertados y de los malcasados y malcasadas. Cervantes alude a este aspecto en el episodio de las bodas de Camacho, que se resuelve satisfactoriamente gracias a la astucia y al uso de las tradiciones religiosas en favor del amor verdadero, no impuesto.Quijote asegura casi textualmente que la mujer no es objeto de compraventa ("no es mercaduría"). Considera injusto que solamente el hombre pueda elegir en lo que a matrimonio se refiere. En este sentido nos gustaría destacar a Marcela, mujer que decide escapar de la obligación de matrimonio dejando así atrás los privilegios de su vida para ser una pastora libre.

En la asturiana Maritornes Cervantes conjuga dos ideas contradictorias según el modo de pensar de su tiempo:  la limpieza de linaje propia de su origen, y el comportamiento mezquino e interesado que tiene este personaje. De nuevo una mujer sirve a Cervantes para criticar un comportamiento incomprensible de su tiempo como es el desprecio por los linajes "contaminados". Algunas mujeres de procedencia árabe se presentan piadosas, dispuestas a aceptar el cristianismo como nueva fe y a contraer matrimonio cristiano para culminar felizmente su proceso de conversión (esto debe ser leído tomando el punto de vista del XVI. Ser cristiano no hace necesariamente bueno a nadie, como ya sabemos). Maritornes es un esperpento desde su fealdad, que no hace sino reflejar un interior oscuro y malvado. El origen no determina nuestra honradez, como es evidente.

Por su parte, Dulcinea del Toboso también es un personaje con un claro cometido. Cervantes usa a esta campesina para confirmar su burla por los modelos literarios basados en el amor cortés que presuponen la idealización de la dama.Donde Don Quijote ve una dama que obedece al modelo de belleza típico renacentista, realmente hay una mujer ruda, de campo, de modales poco discretos, y con los pies en la tierra.








domingo, 7 de junio de 2015

Periodismo

Hoy es el Día del Periodismo, un oficio precioso cargado de tanta  responsabilidad que no es extraño oír que muchos se refieran a él con el sobrenombre de "El cuarto poder". Un ejercicio de dignidad y de ética gracias al que se puede vigilar a los responsables de las diferentes instituciones a cargo de los Estados, de las corporaciones municipales, etc. Por eso, desde este humilde blog queremos felicitar a todos aquellos profesionales serios y responsables que se toman su trabajo en serio y tratan de informar para lograr un mundo un poco más justo. Así que, periodistas, muchas felicidades a todos, salvo a los que puedan encajar en alguno de los siguientes grupos: 


  • Aquellos periodistas deportivos que planifican sus conexiones en directo con grupos de aficionados que empiezan a gritar como imbéciles supuestamente tras la oportuna señal del cámara. Si de verdad creen que esas conexiones son originales e informativas, dan casi tanto asco como los aficionados que se prestan a esa gilipollez, qué quieren que les diga. En serio, vergüenza ajena absoluta. 
  • Por terminar con el periodismo deportivo, aquellos que con el paso del tiempo lo han ido convirtiendo cada día más en auténtica prensa del corazón de la mala, si es que hay buena.
  • Aquellos periodistas que cometen faltas de ortografía. Ya os vale. No tenéis ni un ápice de credibilidad. 



  •  Aquellos que ocultan la información, la manipulan o la falsean. Lo peor es que en muchísimas ocasiones a estos se les paga con dinero público. Lo típico: si la manifestación es de los mineros, apenas llegan a 10.00 aunque las calles rebosen, pero si la convocan los antiabortistas estos, que se ve claramente que son cuatro pelagatos, ellos dicen que pasaban de los 100.000. 
  • Aquellos que claman por la democracia y hacen portadas como esta un día antes de una cita electoral. Con dos cojones.
  • Aquellos que aceptan hacer entrevistas previamente pactadas o que no se mojan y hacen que las entrevistas sean excesivamente cómodas para el entrevistado. Como la que el recientemente fallecido Jesús Hermida le hizo al ciudadano Juan Carlos de Borbón en un empalagoso programa homenaje de TVE a su majestad por su 75 cumpleaños.
A todos, pues, menos a estos, felicidades y gracias por vuestro trabajo.

viernes, 5 de junio de 2015

Rebelión en la granja, de George Orwell

Una de las preguntas más violentas que se pueden hacer a los amantes de la lectura es la siguiente: ¿cuál es tu libro favorito? Para combatir esa afrenta, lo mejor es ser capaz de buscar subterfugios que nos permitan escapar airosos y no comprometernos demasiado con nuestros gustos, ni dejar en mal lugar a las deliciosas lecturas que están por venir. Por lo que he decidido responder a esta cuestión con otra pregunta: ¿de qué década? 

Tras leer Rebelión en la granja en apenas cuatro días no podía dejar de pensar que acababa de leer una fábula inteligente y fascinante. "¡Es mi libro favorito!", repetía para mí y en voz alta mientras pasaba páginas con entusiasmo y voracidad, y creía firmemente que no podría evitar terminarlo y empezarlo de nuevo inmediatamente. Para no caer en un éxtasis desmedido, diré simplemente que, de no ser desbancado por próximas lecturas, Rebelión en la granja es mi novela favorita europea de la primera mitad del siglo XX. Así no me cojo las manos.  

Emociones al margen, me gustan los libros valientes. Y de este libro podrán decirse muchas cosas, sobre todo si comprendemos que debe leerse necesariamente en clave política, pero nadie le puede negar a Orwell una tremenda valentía y un profundo compromiso con la capacidad crítica de las personas y de los Estados. En el prólogo escrito por él mismo para este libro, titulado "La libertad de prensa", el periodista plantea la siguiente duda: 

"El tema que se debate aquí es muy sencillo: ¿Merece ser escuchado todo tipo de opinión, por impopular que sea? Plantead esta pregunta en estos términos y casi todos los ingleses sentirán que su deber es responder: "Sí". Pero dadle una forma concreta y preguntad: ¿Qué os parece si atacamos a Stalin? ¿Tenemos derecho a ser oídos? Y la respuesta natural será: "No". En este caso, la pregunta representa un desafío a la opinión ortodoxa reinante y, en consecuencia, el principio de libertad de expresión entra en crisis".


Una reflexión valiente.

Sobre el argumento hay poco que decir, no tanto así sobre sus lecturas históricas o políticas. En una granja se organiza una rebelión que parte de los principios utópicos del socialismo, pero que finalmente acaba por demostrar que la corrupción se instala en las altas esferas del poder sea cual sea el régimen establecido y su origen. Los animales, liderados por los cerdos, expulsan a los humanos de la granja y se encargan de la gestión de la misma mientras aseguran que ya son dueños de su destino. Pero los cerdos se van haciendo cada vez con mayores parcelas de poder hasta llegar a someter al resto de los animales más de lo que había hecho el granjero Jones en sus días al frente del lugar. Este sometimiento se logra mediante la manipulación y la propagación del miedo al regreso de los humanos. Los cerdos consiguen una granja próspera gracias al trabajo del resto de animales, pero los beneficios recaen exclusivamente en ellos, los cerdos tiranos que no dudan en saltarse las normas por ellos mismos impuestas a caballos, gallinas...

A través de los distintos animales de la granja Orwell dibuja un panorama social que parece pervivir en muchas sociedades occidentales, tiránicas a pesar de la democracia. Squealer es uno de los cerdos, lugarteniente del líder Napoleón, que se encarga de convencer a los demás animales de lo imposible a través de acertados discursos oportunistas. Con los perros Orwell habla de la educación. Separó a la primera camada de perros nacida en su mandato de su familia para educar a los cachorros en solitario. Eso hizo que tuviera unos gaurdianes fieles capaces de matar por él si fuera necesario. El rebaño de ovejas pronto asimila bien las nuevas normas de la granja y son las primeras en corear los lemas impuestos por Napoleón en cuanto tienen la menor ocasión. Moses, el cuervo, representa la religión. Asegura a los animales que existe un lugar maravilloso lleno de azúcar y reposo en el que aliviarán los pesares que el duro trabajo les ha provocado en la vida. La sucesión de animales y de lo que representan completa una alegoría llena de sátira y de inteligencia sencillamente genial.

Me gusta completar el reto de Neus con textos imprescindibles como Rebelión en la granja. Por cierto, el reto queda como a continuación detallo.No tengo nada pensado para continuar porque estoy con lecturas academicistas entre manos. Se admiten sugerencias. Un saludo para todos. 



A
G
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


C
Ó
S
M Mareas y marmullos, Víctor Álamo de la Rosa
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
C
O Orwell, George, Rebelión en la granja

domingo, 31 de mayo de 2015

The best of Leo Bassi

Leo Bassi siempre me ha parecido un tipo genial. Un irreverente sabio como corresponde a los bufones. Un payaso que ha heredado la profesión que su familia ha ejercido durante generaciones, y por la que siente un profundo respeto. Debo reconocer que en mi infancia me daba pánico su figura: jamás iré a ver a este tío por si me tira un huevo (o media docena), hace explotar una mierda en el público, o arroja espuma de afeitar con una manguera, entre otras mil cosas. Eso me decía. Pero hace un par de semanas Leo Bassi recaló en Canarias con su espectáculo The best of Leo Bassi y allí que me fui. Diré en honor a la verdad que no me senté en el patio de butacas sino en uno de los anfiteatros del Teatro Leal de La Laguna, y diré también que esto fue un acierto total. 

En este espectáculo recopila los momentos que más le han gustado de su carrera. Lo que más me gusta de él es que entiende el humor (su humor particular, ácido, negro, inteligente) como elemento indispensable para sentar las bases de la necesaria reflexión sobre lo que nos rodea. Pensó desde los inicios de sus carrera que el humor (su humor) era inevitablemente complementario de la política, de la economía y de la actualidad. 

Un espectáculo que va de menos a más hasta un final apoteósico. En el escenario solamente aparece un trono rojo muy elegante franqueado por unas latas de refresco que serán protagonistas después del consabido reparto de chubasqueros para protegerse. Leo Bassi dice algo así como que su humor es como la democracia: putear a unos pocos para contentar a la mayoría. Por eso suele mojar o manchar a los "privilegiados" de las primeras filas, para que el resto, desde la tranquilidad de sus asientos resguardados, se descojone a mandíbula batiente. Un ejercicio de reflexión genial. 

Su show termina con la solicitud de un grito atávico por parte de todo el público, y con la invitación a que no nos conformemos por sistema. 

Me encantó. 

El último lobo, de Jean-Jacques Annaud

Es Jean-Jacques Annaud un direcctor de producciones caras y de mucha complejidad técnica, pero deliciosas al paladar del amante del buen cine. Probablemente su obra más conocida sea la adaptación cinematográfica de la novela de Umberto Eco El nombre de la rosa, pero su especialidad es un cine de corte ecologista que plantea al espectador dudas acerca de nuestro comportamiento como especie. En este sentido es inevitable recordar títulos como El oso o La guerra del fuego.La película de la que hablaremos a continuación encaja perfectamente en esta  nómina de títulos. 

En plena Revolución Cultural china, dos estudiantes de Pekín llegan a un pueblo del interior de Mongolia habitado por pastores nómadas. La intención de este intercambio cultural era que los estudiantes enseñaran a leer y escribir a los pastores, a cambio de que ellos comprendieran su modo de vida y las labores del campo. Por una cuestión que evitaré para no destripar la trama, el Estado da la orden de acabar con los lobos antes de que estos pongan en peligro el sustento de la comunidad o supongan cualquier amenaza. Obviamente, los lobos tienen buenos motivos para defenderse. El caso es que uno de estos estudiantes, fascinado ya con estos animales, decide tomar uno de los cachorros y criarlo por su cuenta a escondidas del resto. El conflicto está servido.



Vale la pena por descubrir los paisajes de Mongolia a través de una fotografía de sobresaliente y de un cuidadoso tratamiento de las escenas rodadas en exterior (que son la mayoría). Vale la pena por el mensaje que busca transmitir el director francés, aunque haya que poner un poco de nuestra parte para dar la credibilidad necesaria a la historia. No se sostiene mucho que tardaran tanto en descubrir al animalito escondido en un zulo al lado de su yurta. Y vale la pena por la astucia técnica de este director y la resolución de sus ambiciosos proyectos cinematográficos. 

JETA DE CEMENTO mayo 2015

Hay varias razones por las que quise esperar hasta el último día del mes para decidir a quién dedicaría mi premio mensual en este mayo del 2015. Uno de ellos es la poca cantidad de tiempo de que dispongo, pero hay una que tiene más peso. Este mes fue el de la feroz campaña de Aguirre, su posterior derrota, y sus reacciones y propuestas postelectorales totalmente fuera de lugar y surrealistas. Quería esperar a que acabara el mes para que la señora Aguirre me terminara de sorprender, y eso que con lo de los soviets y la destrucción de la democracia occidental tal y como la conocemos que según ella pretende Carmena, y con su propuesta a Carmona arrastrándose como la perdedora que es, el listón estaba bastante alto. Por tanto, aunque era evidente que no iba a decir más tonterías en lo que queda de mes, ya tenía una candidata de lujo para mi premio. Por cierto, empezó a ganárselo (insisto) desde la campaña, con esas acusaciones a su rival político directo que iban cayendo encima de ella con todo su peso una detrás de otra. La pobre: no da para más. 



Pero revisando la prensa de hoy me topé con algo que me indignó muchísimo. Aguirre es una señora mayor que, patologías al margen, si es que las hubiera, es plenamente responsable de sus actos y de sus palabras. Sobre su conciencia pesará haber logrado que una horda incivilizada de ancianos agrediera, amparada en las razones aportadas por la lideresa en estos días, a dos periodistas. Sobre su conciencia caerá (o no, cualquiera sabe) que otras caras del PP se sumen a la paranoia apocalíptica sembrada por Aguirre y hablen con total normalidad e impunidad de que la situación en España puede ser la de la Alemania prenazi tras unas simples elecciones municipales y autonómicas. Insisto: es mayorcita para saber lo que genera con sus palabras. Pero nuestro protagonista aún depende de sus padres, que son los que, pobrecitos, deberían responder por lo que haga el chiquillo en cuestión. Estoy hablando del bueno de  Froilán. 

Ya sospechábamos que al muchacho algo no termina de funcionarle en su borbónica cabecita. No se puede juzgar a nadie por eso, y no seremos nosotros los que lo hagamos, evidentemente, por autodispararse en el pie o por repetir cursos muy elementales de la educación obligatoria. Pero hay comportamientos que se aprenden en casa, y esos sí podemos (debemos, incluso) juzgarlos. A este jovnencito, cuyos padres se alzan hoy con nuestro premio por no saber educar a su prole y por permitir que abusen del poder que tienen porque sí, no por mérito de ningún tipo, desde pequeños, se le ocurrió la brillante idea de usar su supuesto privilegio anacrónico para colarse en el parque de atracciones. Y no contento con eso, lo hizo insultando y denigrando: "¡Tú cállate, puto chino!", dijo el principito a un chico que hacía cola para subirse a una atracción. ¿Dónde aprendiste eso, pequeño? ¿Quién te dijo que tú no tienes que hacer cola si no lo deseas? ¿Quién te explicó que la realeza te hace superior? En definitiva, ¿tú quién te crees que eres?

Sea este premio extensible para todos los padres que educan mal a sus hijos: los padres de los niños que no saben comportarse en clase, que pegan a otros compañeros en la escuela, que tiran las cosas al suelo, que no valoran lo que se hace por ellos, y, cómo no, que no saben lo que es un turno. Todo eso, queridos, directa o indirectamente se aprende en casa. Si no tienen tiempo y cabeza para educarlos...no los tengan. 

sábado, 30 de mayo de 2015

Mareas y marmullos, de Víctor Álamo de la Rosa

Cuando decidí participar en el reto de Neus no quise confeccionar una lista previa de lecturas porque preferí que ellas fueran surgiendo de modo más o menos natural, según las condiciones del reto me permitieran, y teniendo en cuenta también mis antojos lectores. Pero sí tenía claro que quería incluir un autor canario, por aquello de mencionar a algún escritor de la tierra en la que vivo. Me decanté por Víctor Álamo de la Rosa, autor del que ya había leído previamente alguna obra (Campiro que). Por casualidad (juro que no estaba planeado, y es consecuencia del poco tiempo que le puedo dedicar lamentablemente al blog) hoy es el día de Canarias. ¡Qué bien traído! 

Mareas y marmullos es una colección de diecisiete relatos que recogen el universo literario de este escritor tinerfeño. La isla de El Hierro (y su magia, su leyenda, su tradición) es el escenario de estas breves narraciones. En casi todas se habla del mar, de la locura, de los instintos, de los pecados.  En esa isla escondida y en un tiempo pasado,  los miedos atávicos y las pasiones ocultas se conjuran para tejer historias que, de ser ciertas, quizá solo pudieran ocurrir en un lugar como aquél. En algunos relatos, la religión (particularmente la idea de pecado y la presencia necesaria del demonio) juegan también un papel importante. Hay quien ha sabido ver en estas líneas de las que hoy hablo una suerte de realismo mágico canario. 


Basándose en estos hilos conductores, Álamo de la Rosa nos ofrece historias como la titulada "De perros y demonios", en la que describe la locura que invade a un hombre de iglesia catalán que recala en El Hierro por mandato de instancias superiores a las que debe obediencia y que deciden llevarle a un lugar alejado para evitar que continúe con sus investigaciones sobre ciertas prácticas religiosas no demasiado ortodoxas. Para evitar, en fin, que pueda sacarle los colores a la Iglesia católica.


En "El toro suizo" aparece tratado el tema de la sexualidad prohibida. Cuenta la lucha de un padre por reprimir el enorme deseo que siente sobre su hija. De este cuento me encantó el desenlace y cómo se maneja el autor en la descripción de sentimientos y sensaciones. Su tacto, sus palabras. 


La figura del bobo del pueblo aparece en varios relatos. En "Juan el Chingo supo volar", uno de los mejores relatos de esta obra, absolutamente conmovedor, el autor cuenta  cómo un niño llegó a convertirse en uno de los hombres más desgraciados de la isla. 



"Cuando le compraron la  bicicleta Juanito recuperó, por el interés te quiero Andrés, a algunos de los amigos que había perdido, pero no pensó que fuera por intereses espurios, sino, más bien, que habían reflexionado mejor sobre la conveniencia de su amistad y que ya poca importancia les concedían a esas gotitas minúsculas de saliva que les brincaban a la cara cada vez que Juanito hablaba o gritaba o reía o lloraba. Malos del todo nunca fueron, se consoló Chingo, hartísimo de tanta soledad y repleto de ganas de hablar y de jugar". 

Hay espacio para la intriga en "Dinamita para Juan Pereñíguez", y espacio para la muerte  a lo largo de toda la obra. 

Si le tengo que poner alguna pega es la atrevida y experimental (en ocasiones y para mi gusto, claro) puntuación. A veces me dificultó la continuidad de la lectura. Pero por lo demás me pareció un libro muy interesante, con un elenco de personajes y de paisajes cargado de misterio, tal y como es la isla de El Hierro o Isla Menor, como aparece nombrada en el libro.

Y con esta lectura, así queda mi reto. No me va a quedar más remedio que aumentar mi ritmo de lectura si quiero terminarlo a tiempo, porque en septiembre vuelvo a la universidad y las horas en las que podré leer por placer disminuirán sin remedio. Pero de eso les hablaré otro día. Un saludo a todos. 


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G
U Una pareja, Emmanuèle Bernheim
A
Chulas y famosas, Terenci Moix
A
T
E El señor de las moscas, William Golding


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M Mareas y marmullos, Víctor Álamo de la Rosa
I Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero
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