sábado, 13 de diciembre de 2014

Una nota sobre los medios de información

Antes de manifestar la reflexión que será el  núcleo de esta entrada quiero dejar claro (creo que ya lo he hecho en alguna ocasión) que nuestro afecto a Pablo Iglesias termina en su persona y no trasciende a su formación política. Vamos, que el muchacho nos cae muy bien, es un orador muy inteligente, y tiene con quien suscribe muchos puntos en común, pero no contará con nuestro voto. Que quede claro. 

Dicho esto, me gustaría decir que los medios de comunicación salen en general bastante mal parados cuando le plantean entrevistas a este hombre, a pesar de lo cual, amparándose en la docilidad del público, tratan de vender la idea contraria. Tratan de vender, por ofensivo que parezca, que de su visita al programa de Ana Pastor, Pablo Iglesias salió tremendamente vapuleado, y tratan de vender que lo que pasó en la tele pública (sí, sí, la que pagamos todos), fue un ejercicio de periodismo audaz lleno de objetividad y de ética periodística. 

Ayer pude ver una parte de la entrevista que Pablo Iglesias hizo en La Tuerka a Iñaki Gabilondo, y debo decir que me gustó bastante. ¿Por qué de esa conversación lo que trascendió a los medios fue que el autor del polémico mensaje de la convocatoria en Génova fue Pablo Iglesias (independientemente de que él no dijera eso)? ¿En serio eso fue lo que más llamó la atención al resto de los medios de comunicación? ¿De verdad pudieron tirar de ese hilo para rellenar informativos y programas de opinión hasta el infinito?  Da asco y vergüenza (además de unas ganas enormes de abandonar este país que ya hace tiempo nos ha abandonado completamente) ver cómo intentan estropear la imagen de una persona con un argumentario indestructible a base de gilipolleces y nimiedades que la gente se traga sin masticar. Si yo tuviera que extraer un titular de esa entrevista a Gabilondo  ése sería: "Pablo Iglesias sostiene que Ana Pastor es una periodista mediocre que no es capaz de mirar a la cara a quien entrevista porque si levanta un ápice la mirada de sus notas está acabada". Así, además, entramos en el juego de este nuevo periodismo basura: elegimos los titulares que da el entrevistador y no los del entrevistado, y tergiversamos los mensajes lanzados a nuestra conveniencia. Al fin y al cabo, si ellos lo hacen impunemente, nosotros también. 

He dicho.

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