sábado, 15 de noviembre de 2014

El efecto de la luna, de Georges Simenon

En esta obra firmada por el creador de Jules Maigret, Simenon nos cuenta la historia de Joseph Timar, un joven con contactos importantes en Europa que llega al Gabón colonial con la intención de trabajar en una de las factorías instaladas allí por los colonos. Pero nada le va a salir como había planeado. No logra acceder al puesto de trabajo que tenía apalabrado, y pasa mucho tiempo en el bar del hotel en el que se hospeda, el único hotel regentado por europeos en la capital de Gabón. En un periodo muy breve de tiempo se suceden dos muertes: la del marido de Adèle, propietaria del hotel, y la de Thomas, un boy que trabaja para ellos. El primero muere por enfermedad, pero Thomas, el criado, es asesinado. Adéle y Timar, que protagonizan una curiosa relación, huyen tras estos acontecimientos a la selva, en la que han conseguido una concesión con la que aspiran a ganar el dinero suficiente para regresar a  Francia. Allí Timar sufre dengue, y se va deteriorando cada vez más, tanto física como mentalmente. Los celos y las dudas sobre el comportamiento de su compañera le asedian, y bebe demasiado para superar su difícil adaptación al continente africano. La resolución del asesinato de Thomas certifica su delirio.

Esta novela está llena de notas autobiográficas:  la región de la Rochelle, el mar y los ríos, el alcohol, el cambio de carácter por la enfermedad, los celos... Hay mucho de Simenon en este pequeño texto. Pero también hay una fuerte crítica al modelo colonial y a las explotaciones. Las jerarquías de indígenas y colonos quedan bien descritas, tanto que fue acusado de difamación e injurias. Asegura en las páginas de la novela que nos ocupa que "Tampoco había hostilidad. Eran blancos. Hacían lo que querían porque eran blancos". El protagonista, solamente durante la parte más dura de sus delirios, se cuestiona hasta qué punto es normal esa actitud con los indígenas de Gabón, y trata desde su estado febril de verlos como hombres y no como objetos sumisos. 

Es una novela corta y entretenida, recomendable para los que quieran acercarse a un Simenon que no escribe sobre Maigret, para los que estén interesados en este periodo de explotación colonial europea, y para los que gusten de personajes al límite de sus emociones. Aunque algunos hechos de la trama están narrados quizá demasiado rápido, el ritmo de la novela es bueno y atrapa al lector con facilidad. La pueden encontrar, como una buena parte de la ingente obra de Simenon, en Tusquets Editores.

¿Qué otras novelas de Simenon les han gustado? Esperamos sus comentarios.

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