miércoles, 29 de octubre de 2014

Network (Un mundo implacable)

La basura televisiva empieza, sin lugar a duda, en los propios informativos. Si no me crees, échale un vistazo a los giros de la dirección del ente público de esta pandereta llamada España. Son un elemento imprescindible de control  de la ciudadanía y su objetivo, muy lejos de la transmisión limpia de la información, está en las audiencias y en otros intereses así  políticos como personales. Esta genial sátira de Sidney Lumet, estrenada en 1976, emerge como una cinta absolutamente necesaria en estos días. 

Las horas más bajas del veterano periodista Howard Beale culminan con un despido por parte de la cadena de televisión para la que lleva muchos años trabajando. Una nueva generación de periodistas llega pisando fuerte con nueva ideas para reflotar la cadena: si no hay audiencia, no hay cadena. La reacción del locutor no deja indiferente a nadie: promete suicidarse en directo en una de sus últimas emisiones antes de formalizar su despido. Este hecho, teniendo en cuenta el carácter morboso de los espectadores, dispara la audiencia. Y vale la pena acercarse a esta peli para ver cómo cambia, al menos momentáneamente, la suerte de nuestro protagonista. Sin perder de vista ninguno de los acontecimientos, una joven periodista está dispuesta a llegar a donde sea por conseguir su ansiado ascenso. La merma de calidad de los productos televisivos, el "todo vale" por la audiencia, los deseos de poder de las grandes compañías de comunicación, y la constatación de que la televisión ha sido y es el bastón de apoyo del sistema capitalista gracias a la feroz publicidad, están muy presentes en esta película. 

Probablemente muchos hayan escuchado aquel famoso lema que repite nuestro protagonista a lo largo de la peli ("¡Estoy más que harto y no pienso seguir soportándolo!"), porque ha cobrado mucho sentido incluso fuera del contexto del guión, y se ha hecho desafortunadamente útil en estos días. Pero insistimos en que es un buen momento para acercarse a esta obra y nutrirse de las enseñanzas que de ella se desprende. 

Por aquí un sugerente aperitivo.


1 comentario:

  1. Conclusión: deja la televisión y usa el libro. Yo lo paso mucho mejor aplicándome este consejo.

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