sábado, 20 de septiembre de 2014

Norte y sur

Hace unas semanas nos enteramos de que en una entrevista hecha a Melody (ya saben, aquella cantante que bailaba como los gorilas) un periodista -o periodistucho, si es que a eso llega- se quedó pasmado de que la niña, a pesar de ser de Dos Hermanas, fuera culta. No le habían hecho un test de cultura general, ni habían hablado con ella sobre los grandes clásicos de la literatura universal, ni le habían pedido que resolviera complejos problemas matemáticos ni físicos, ni le habían propuesto participar en una disertación sobre los filósofos de la Ilustración. No le plantearon ningún debate sobre la actualidad macroeconómica mundial, ni le propusieron una conversación sobre pintura flamenca. No le preguntaron por las capitales del mundo, ni charlaron con ella sobre las consecuencias de la deforestación o del cambio climático. El pseudoperiodistucho o colaborador había determinado que era culta porque su modo de vocalizar era distinto al de la mayoría de los andaluces. Mejor que el de la media de los andaluces, según su criterio.

 Melody podría haber contestado tirando de esa suerte de orgullo patrio que tan sensible es a determinadas situaciones y del mínimo sentido común necesario para pasar con dignidad por los días que nos toque vivir. Podría haberle dicho que miles de andaluces atentan contra el tópico de que la España meridional está condenada a la simpleza, y podría haberle recitado la ingente nómina  de genios literarios nacidos a lo largo y ancho de la geografía andaluza. Podría recordarle que el acento andaluz no fue impedimento para que Juan Ramón Jiménez  y Vicente Aleixandre consiguieran nada más y nada menos que un Premio Nobel de literatura. Góngora, Machado, Alberti, Lorca,  Cernuda, y todos estos universales nombres que desembocan en el talento contemporánero de figuras como Luis García Montero ¿Se imaginan que Melody, en defensa propia, hubiera citado el talento incuestionable de actores como Juan Diego, andaluz de pro? ¿Se imaginan que le hubiera preguntado que desde cuándo la procedencia geográfica determina tu nivel de cultura? ¿Se imaginan que, con cierta chulería, incluso, le hubiera preguntado al colaborador de dónde era y, sobre todo, dónde ha estudiado periodismo?

Representantes del Partido Andalucista han emprendido acciones contra el programa que permitió esta tremenda falta de respeto. Los presentadores del programa se disculparon, y parece que se acabó la polémica.  Pero lo más preocupante es la naturalidad con la que la cantante pareció asumir la duda sobre la compatibilidad de su acento y su nivel cultural (Melody no supo negar la mayor), la continuidad y audiencias de programas como éste (creemos que tiene el casposo sello de Mediaset), y la pervivencia de determinados tópicos que, de un modo u otro, aparecen y reaparecen constantemente para vergüenza de muchos. 


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