lunes, 16 de junio de 2014

Unas palabras sobre Murakami

Nos hemos acercado a la obra de Haruki Murakami con la lectura de su Después del terremoto. Se trata de un libro que contiene seis relatos que giran en torno al terremoto que asoló Kobe en 1995. Lo cierto es que no podemos decir que haya sido una lectura plenamente satisfactoria, pero tampoco ha causado una impresión lo suficientemente mala como para alejarse de la obra del célebre escritor japonés para siempre. Tres de los relatos son sensacionales, especialmente el que cierra la obra, y en los otros tres el lector tiene que poner mucho de su parte. Supongo que sus incondicionales estarán dispuestos, claro, pero quizá a los principiantes tanta excentricidad nos resulte sobrecogedora. Los personajes que presenta  son oscuros y complicados, pero están descritos de una manera muy humana. Se parecen a Kobe tras el terremoto: desolados y condenados a empezar de cero. Incluso en las historias en las que prima el surrealismo, Murakami construye relatos atendiendo especialmente al personaje y a su mundo interior.

Sabemos que es un autor de estos que genera opiniones necesariamente dispares: o te encanta o no lo soportas. Nosotros tratamos de conocerle y tan sólo transmitimos aquí las primeras impresiones que nos produjo su lectura. Lo que parece incuestionable es el bagaje cultural del autor, que aparece por los rincones más inesperados del libro, ya sea en forma de música (constantemente en el relato titulado Tailandia), o en forma de libro (en el sorprendente Rana salva a Tokio). Es innegable que tiene oficio y talento para escribir, y su lectura resulta amena.

De manera muy sutil también se nos acerca al Japón de la crisis inmobiliaria, que no es patrimonio nacional español, sino mal endémico del planeta Capital en el que vivimos. El protagonista del primer relato vende equipos de sonido de alta gama a "provincianos ricos", mientras se enfrenta a una extraña ruptura. Ese modo de vivir no deja de ser otro terremoto que nos trastorna de manera silenciosa. El segundo relato habla de una adolescente que huye de su familia para vivir una vida taciturna y aparentemente sin más objetivos que la propia supervivencia. Nada parece llenar a esta joven. El tercero esconde el desenlace de una especie de complejo de Edipo. El Murakami de este relato, titulado Todos los hijos de Dios bailan, se aleja de las historias de verosimilitud arriesgada para revelarse como un narrador brillante. En Tailandia cuenta la historia de una doctora para la que una convención de patología y una estancia de ocio fuera de Japón no son suficientes para dejar de pensar en Kobe. Rana salva a Tokio ofrece una explicación mitológica a los habituales terremotos de Japón. Este relato es el que más exige al lector. La obra termina con el tierno y bien construido La torta de miel, la historia de un escritor que comprende la poca capacidad que ha tenido a lo largo de su vida para tomar decisiones. Es el relato más completo de los seis, el más interesante y el más conmovedor.Tres personajes bien definidos forman un difícil triángulo que es una constante trampa para el protagonista.

En general es una obra interesante de un autor con gran ingenio y maestría para escribir. Esta lectura, con luces y sombras, invita a seguir adentrándose en su obra. 

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