sábado, 28 de junio de 2014

Memorias de un hombre de palo, de Antonio Lázaro

Hoy les traemos una reseña sobre la última lectura que hemos hecho. Se trata de  Memorias de un hombre de palo (Suma de letras, 2009). Su autor, Antonio Lázaro, consigue una descripción muy certera del Toledo del siglo XVI que, a pesar de haber abandonado su condición de capital, pugnaba por figurar entre la lista de ciudades importantes de Europa. Es muy loable el trabajo de documentación que se intuye detrás de la obra.

La historia gira en torno a la leyenda de las construcciones y artificios de Juanelo Turriano, Relojero del Emperador Carlos V, y Matemático Mayor de Felipe II. Sus grandes logros fueron la construcción de un artificio capaz de llevar  por primera vez agua del Tajo a la ciudad de Toledo, y el diseño de autómatas sobre los que se ha especulado durante siglos. Muchos dicen que eran únicamente entretenimientos para que los últimos días del emperador en Yuste fueran llevaderos a pesar de los terribles dolores que le producían sus llagas, pero otros han alimentado la leyenda convirtiendo a esos hombres de palo en auténticas herramientas de guerra en un siglo convulso. La historia parte de lo real, pero se alimenta de lo legendario de estos autómatas y de la imaginación para reinterpretar la historia del cremonés en Toledo.

El personaje principal, un apasionado ingeniero, es un hombre honrado y de ciencia. Por eso se cuestiona el papel de la Inquisición, piensa en satisfacer la sed de los habitantes de Toledo incluso sospechando que los intereses reales prevalecerían sobre los del pueblo una vez construido su ingenio, y no prejuzga a la gente. Sin entrar demasiado en la trama, diremos solamente que pronto se encontrará con el alcance del poder de la corte: verá cómo los azacanes siguen siendo imprescindibles para llevar agua a los toledanos a pesar de su ingenio, y vivirá arruinado sus últimos años de vida esperando a que la corona y la municipalidad le paguen lo prometido por su trabajo.

Es una novela fácil y entretenida, pero no hay una correspondencia  entre la intriga que se narra y la acción que se espera. No hay grandes giros, y todo se resuelve de un modo esperado. Por otro lado, los personajes no están, salvo Juanelo Turriano, Aurelio el Comunero y Herrera, tratados con la profundidad que cabría esperar. Echamos en falta especialmente una descripción más profunda de Fabiola y de Bárbara Medea, mujeres determinantes para el desarrollo de la trama. 

La redacción es correcta, pero en algunos pasajes nos encontramos con extrañas dispocisiones en los elementos de la oración ("Admirado y pensativo se quedó el Comunero", "No supo qué responder Juanelo", "Para mejor presenciar"...), o con innecesarias repeticiones ("Propulsaría el agua del río con la propia energía del río"). Estas anomalías frenan el ritmo de lectura y afean un texto que en general está muy bien escrito. 

Como conclusión podemos añadir que no es una novela que deba figurar en nuestra lista de imprescindibles, pero cumple la sana misión de entretener a un lector que tenga interés por la Historia y que no busque un texto complicado. 

lunes, 16 de junio de 2014

Unas palabras sobre Murakami

Nos hemos acercado a la obra de Haruki Murakami con la lectura de su Después del terremoto. Se trata de un libro que contiene seis relatos que giran en torno al terremoto que asoló Kobe en 1995. Lo cierto es que no podemos decir que haya sido una lectura plenamente satisfactoria, pero tampoco ha causado una impresión lo suficientemente mala como para alejarse de la obra del célebre escritor japonés para siempre. Tres de los relatos son sensacionales, especialmente el que cierra la obra, y en los otros tres el lector tiene que poner mucho de su parte. Supongo que sus incondicionales estarán dispuestos, claro, pero quizá a los principiantes tanta excentricidad nos resulte sobrecogedora. Los personajes que presenta  son oscuros y complicados, pero están descritos de una manera muy humana. Se parecen a Kobe tras el terremoto: desolados y condenados a empezar de cero. Incluso en las historias en las que prima el surrealismo, Murakami construye relatos atendiendo especialmente al personaje y a su mundo interior.

Sabemos que es un autor de estos que genera opiniones necesariamente dispares: o te encanta o no lo soportas. Nosotros tratamos de conocerle y tan sólo transmitimos aquí las primeras impresiones que nos produjo su lectura. Lo que parece incuestionable es el bagaje cultural del autor, que aparece por los rincones más inesperados del libro, ya sea en forma de música (constantemente en el relato titulado Tailandia), o en forma de libro (en el sorprendente Rana salva a Tokio). Es innegable que tiene oficio y talento para escribir, y su lectura resulta amena.

De manera muy sutil también se nos acerca al Japón de la crisis inmobiliaria, que no es patrimonio nacional español, sino mal endémico del planeta Capital en el que vivimos. El protagonista del primer relato vende equipos de sonido de alta gama a "provincianos ricos", mientras se enfrenta a una extraña ruptura. Ese modo de vivir no deja de ser otro terremoto que nos trastorna de manera silenciosa. El segundo relato habla de una adolescente que huye de su familia para vivir una vida taciturna y aparentemente sin más objetivos que la propia supervivencia. Nada parece llenar a esta joven. El tercero esconde el desenlace de una especie de complejo de Edipo. El Murakami de este relato, titulado Todos los hijos de Dios bailan, se aleja de las historias de verosimilitud arriesgada para revelarse como un narrador brillante. En Tailandia cuenta la historia de una doctora para la que una convención de patología y una estancia de ocio fuera de Japón no son suficientes para dejar de pensar en Kobe. Rana salva a Tokio ofrece una explicación mitológica a los habituales terremotos de Japón. Este relato es el que más exige al lector. La obra termina con el tierno y bien construido La torta de miel, la historia de un escritor que comprende la poca capacidad que ha tenido a lo largo de su vida para tomar decisiones. Es el relato más completo de los seis, el más interesante y el más conmovedor.Tres personajes bien definidos forman un difícil triángulo que es una constante trampa para el protagonista.

En general es una obra interesante de un autor con gran ingenio y maestría para escribir. Esta lectura, con luces y sombras, invita a seguir adentrándose en su obra.