viernes, 30 de mayo de 2014

Reflexión tras las elecciones del 25 -M

Viendo el linchamiento al que están sometiendo a Pablo Iglesias y a la formación Podemos desde la prensa rancia de derechas y desde las redes sociales, nos surgen varias reflexiones. Pero particularmente no podemos dejar de asombrarnos de lo ridículo que es hablar del sistema político que tenemos refiriéndonos a él como democracia. Los demócratas respetan el resultado electoral y no ningunean a los votantes de ninguna formación, salvo que se trate de un partido nuevo que abiertamente trata de eliminar los privilegios que tienen quienes se dedican a la mal llamada profesión de la política. Es el momento de aclarar, antes de continuar, que quien suscribe no confió su voto a Podemos, pero que no por ello le ofende menos el trato que han recibido en la última semana. 

Así que, aplicando su mismo sentido de la democracia, si desde los medios se dice con total impunidad que los votantes de Podemos son de extrema izquierda, radicales, desaliñados y poco serios formalmente, demagogos (¿qué sería de España sin esta palabra?), antisistema, y si criminalizan a su líder por su pasado en las juventudes comunistas (organización legal, y sin escándalos conocidos de cajas B, o corrupción), pues consideramos que la veda está abierta. Si los que votaron a Podemos lo hicieron sin criterio y movidos por el convincente populismo de Pablo Iglesias, desde aquí pensamos que todos lo votantes del PP en la Comunidad Valenciana son cómplices de la corrupción y son idiotas por poblar sus ayuntamientos, diputaciones y cortes de presuntos delincuentes, de delincuentes sin matices, y de sospechosos habituales.  Por cierto, esto no parece tan polémico como que un partido legal obtenga legítimamente cinco escaños para Europa. También creemos que la mayoría que las Islas Canarias le dio al PP sabiendo lo que tramaban con Repsol (por cierto, se confirmó la luz verde a las prospecciones apenas cinco días después de las elecciones, y no antes de los comicios) no hace sino avalar esta decisión de Soria. ¡Qué oportunidad perdida para dejar claro que en Canarias no se debe buscar petróleo, que aquellas siete islas deben apostar por las renovables por una cuestión de puro sentido común! Los votantes del PP en Canarias también son idiotas. Exactamente igual que todos aquellos asturianos que dieron un masivo apoyo al proyecto de Cascos, construido desde el más pueril de los despechos. ¿En qué estaban pensando los asturianos cuando votaron en su favor y le dieron feudos tradicionalmente socialistas (quien suscribe esto tampoco vota PSOE, que conste) a un tipo como Cascos?

Si del más de un millón de personas que confiaron en el proyecto de Podemos se dicen auténticas barbaridades infundadas (recordemos que este partido apenas tiene cuatro meses de vida), ¿qué no se podrá decir de los votantes del PP?

________________________________________________

Adjunto un par de artículos que pueden interesar a quienes estén de acuerdo con esta opinión.





No hay comentarios:

Publicar un comentario