miércoles, 14 de mayo de 2014

De prejuicios impulsivos y redes sociales

Dos días después del asesinato de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, todavía hay muchos comentarios políticos y periodísticos que señalan que detrás de este acto delictivo subyacen el clima de crispación social que crece desde hace unos años, el ideario de algunos movimientos ciudadanos, y el odio generado por éstos en las redes sociales. 

La realidad es bien distinta. Según avanzan las pesquisas confirmamos que lo que pasó en realidad es que una militante activa del PP planeó con su madre hasta en un total de cinco ocasiones el asesinato de la presidenta de su partido por un problema laboral. El número de familias con todos sus miembros en paro y sin ingresos en este país es insultante y humillante. La reforma de la ley laboral ha facilitado despidos que han motivado desahucios oportunamente ocultados por los medios. Pero no es del estilo de los obreros honrados reaccionar como lo hace esta gentuza.Su naturaleza es más vitalista y menos corrupta que la de nuestras protagonistas peperas. Una militante del Partido Popular mata a otra por no poder alcanzar el poder que ésta había atesorado durante más de tres décadas, y para ello previamente había conseguido armas en el mercado negro.¡Qué elegantes! Además, le localizan ingentes cantidades de droga en su domicilio. Lo que subyace detrás de este crimen, pues, son dos delincuentes comunes que, con la supuesta implicación de un sospechoso miembro de la policía, asesinaron a sangre fría a otra. Y aquellos a quienes quieren responsabilizar nada tienen que ver con gente de esa calaña, de novela negra cañí, con esas tipejas oscuras cargadas de ira.

Pero las opiniones que políticos y comentaristas vierten en los medios siguen girando en la misma línea, tratando de criminalizar a los ciudadanos que se organizan y reaccionan, que promueven algo de signo muy contrario al de estas vengadoras de los obreros despedidos que nunca alcanzarán los trece sueldos de su superiora.

Respecto a los comentarios ofensivos en las redes sociales (como aquél que lamenta la masacre de León, por aquello de la cantidad de cargos que tenía la fallecida), el ministro del interior amenaza con vigilar estas herramientas de comunicación que deberían estar reguladas exclusivamente por la libertad de expresión y por el sentido común de los usuarios. Supongo que entre los sancionados estarán el tal José María de Pablo, que en caliente y sin ningún dato sobre lo ocurrido soltó: "Se empieza por decir que un escrache es solo libertad de expresión y se acaba por justificar un asesinato. Hoy he leído tuis asquerosos." ¿Alguien conoce algo más asqueroso que un prejuicio tan atrevido sobre un asunto tan serio como un asesinato? Mención aparte merece Isabel San Sebastián. ¿Qué sanción le asignará Jorge Fernández Díaz por publicar en Twitter que "El asesinato de Isabel Carrasco NO ES una venganza personal, sino vinculada al cargo.Quienes defienden los escraches personales tomen nota."? ¡Menudo instinto periodístico! 

Nosotros, por si acaso, no diremos nada sobre la señora Carrasco. Además, con treinta años de ascenso continuo y ambición, con un comportamiento caciquil desde su poltrona de la diputación, investigaciones por pagar (supuestamente) tratamientos de belleza con dinero público, o  quedarse (supuestamente) con un viaje a Nueva York destinado a vendedores de seguros, no queda mucho que decir. 

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