sábado, 19 de abril de 2014

Apología de la violencia contra las mujeres

No hace mucho fui testigo de una agresión a una mujer. El hombre que le estaba agrediendo, presuntamente  su pareja, profería una y otra vez alguna de las palabras que  aparecen en el texto del que les hablaré en estas líneas. Y lo hacía mientras le golpeaba sin piedad y le destrozaba la casa. Dos puertas más allá de este drama,  desde la seguridad de mi domicilio y teléfono en mano para contactar con la policía, no podía evitar temblar con cada golpe que oía, y me estremecía con cada insulto que escuchaba. Hoy, tiemblo igualmente al leer una especie de artículo que invita a los lectores de www.noticiacanria.com a que perfeccionen su técnica de maltrato verbal con este titular como reclamo: “Las cinco palabras con que más hieren a las mujeres – APRÉNDETELAS”.
Esta web tiene un sitio en Facebook llamado Islas Canarias. En la información sobre este grupo se nos indica que su misión es servir de encuentro a todos los amantes del archipiélago canario y compartir contenido que pueda ser de interés para todos aquellos que tengamos que ver con las islas. Al administrador se le olvidó mencionar que también pretende hacer apología de la violencia contra las mujeres. Algunos de sus seguidores se mostraron entusiasmados con la publicación (no sé cómo debe leerse sino que esa “noticia” haya obtenido de algunos seguidores un favorable “me gusta”), y esto me preocupa aún más. Es decir, que un impresentable publique basura de este tipo tiene delito, pero que encima se le rían las gracias y estas propuestas de conducta sean aplaudidas me aterra. Ojalá ninguno de ellos sea padre jamás.
 Quizá la pareja de mi vecina haya leído estas líneas y esté reflexionando sobre cómo pulir su estilo de maltrato verbal para la próxima ocasión en que decida, soberano, pegarle una paliza; o el infeliz que el otro día quemó viva a su pareja en Tenerife  haya encontrado en estas palabras el impulso necesario para cometer su delito. Ahora, por cierto, esta mujer está en Sevilla curándose las heridas que le provocó el maltratador que nos ocupa, mientras que éste quizá se lamente de que la muy “perra” (con perdón de los cánidos, como podemos leer en el artículo de marras) aún sigue viva.
No intenten, por cierto, denunciar que esto circule por internet a los responsables de la red social en la que apareció esto publicado. Quien suscribe ya lo hizo y obtuvo por respuesta que el contenido denunciado no atenta contra las normas comunitarias de Facebook ni contra ningún usuario que pueda leer esa noticia. Seguiremos buscando más lugares en los que denunciar, a ver si damos con alguien a quien esto ofenda tanto como a nosotros. No dejen de intentarlo con las herramientas que tengan a su alcance. Les dejo el link para que lean el contenido completo.

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