lunes, 24 de febrero de 2014

Operación Palace

Parece que somos muy selectivos a la hora de dejarnos engañar. No emitimos una condena tan grande (o al menos tan inmediata) por asuntos como el Prestige o el 11-M (ya saben, fue ETA), pero sí crucificamos a un periodista inteligente y valiente por buscar un modo brillante de recordarnos que se nos engaña muy fácilmente (por algo será), y que hay episodios de nuestra historia reciente que no han sido aún plenamente aclarados. Muchos espectadores le han declarado la guerra a Jordi Évole, y han llenado sus muros en las redes sociales de comentarios cargados de ira que denotan la poca capacidad crítica de España. ¡Qué poco nos queremos salvo que ganemos un mundial!