martes, 10 de diciembre de 2013

De zombies y americanos

Creo que Brad Pitt es tan buen actor que se ha convertido en el motivo principal por el que mi valoración de Guerra Mundial Z (Marc Foster, 2013) llega al 5. También fue el motivo principal por el que me animé a verla no hace mucho, ya que tengo tendencia a huir del fenómeno "no muerto" o "zombie" como de la peste, y no precisamente porque me dé miedo: lo que me aterra es la falta de verosimilitud en todo aquello que veo y escucho en esas películas.

Sucumbí, no obstante, y tampoco me arrepiento. Es más, en los primeros momentos de la peli ese recuerdo a 28 días después (dirigida por el genial Danny Boyle en 2002), y a 28 semanas después (de Juan Carlos Fresnadillo, y del año 2007), me dejó un buen sabor de boca que me animó a implicarme en la trama. 

Pero algo pasó por el camino: quizá las notables incongruencias de la historia (a qué lugar van los aviones que salen de Israel, cómo se abastecen los barcos del ejército que fondean desperdigados por ahí, y qué garantías tienen de no ser atacados por barcos cargados de infestados), o el cansino hecho de que la humanidad siempre tenga que ser salvada por los americanos (del norte, claro...)

Este planteamiento cansa al espectador, pero si éste se hace cargo de la profundidad del guión y se deja llevar, sin más, por la acción y por el buen hacer de Brad Pitt no se llega a aburrir del todo. 

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