miércoles, 23 de octubre de 2013

Riña de gatos: apuntes de lectura

Aunque llevaba un par de años esperándome en casa, mis ocupaciones académico-laborales me habían impedido entregarme a esta novela de Mendoza avalada por un Premio Planeta (galardón que no es vinculante para sus seguidores de siempre). Un parón imprevisto y una convalecencia dolorosa me condenaron a un reposo absoluto que aproveché para fundirme con esta historia. Dulce condena. 

Mendoza no defrauda aunque cambie su habitual escenario de la ciudad condal por el Madrid de preguerra, tratado con el mismo detalle y mimo que Barcelona, y gratamente reconocible. Su protagonista tiene ese inconfundible aire de prededor voluntarioso que define a los más célebres personajes de nuestro autor, y su humor, tan único, aparece en los momentos más críticos de una historia de ritmo trepidante en la que los acontecimientos ficticios se encadenan con la historia real que ejerce de marco.

El estilo y el tono de Mendoza, y su exquisito dominio del idioma, hacen de ésta una lectura apetecible, sencilla e intensa, y no una historia más creada desde el inagotable foco de inspiración de la Guerra Civil española. El elenco de personajes que construyen la historia ficticia, más los personajes reales, dan cuenta de la situación de España inmediatamente antes de la guerra, e invita a la reflexión sobre los errores de planteamiento que condujeron a la pero de las "soluciones". Intereses políticos y militares se insertan de uno u otro modo en las vidas de los personajes. 

Velázquez aparece como denominador común en el desarrollo de las acciones del protagonista, Anthony Whitelands, que llega desde Londres para tasar unos cuadros, pero se encuentra con la posibilidad de obtener el reconocimiento académico que cree que merece, y con una persecución múltiple que le desconcierta y desmotiva. 

Una buena lectura más que recomendable. 


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