miércoles, 30 de octubre de 2013

Pisando fuerte

Probablemente uno de los síntomas más evidentes de que nos hacemos mayores es que todo lo nuevo nos parece sistemáticamente peor que lo que nosotros conocimos. El fútbol ya no es como antes, no se hacen programas de televisión o películas como las de antes, la ropa... bueno, eso sí que es como antes a juzgar por el número de  pequeñas Madonnas ochenteras con las que me cruzo cada día en la calle. Pero de eso os hablaré otro día.  No se trata de dar por hecho que algunas conductas son y serán supuestamente inherentes al envejecimiento, sino de resaltar ciertas tendencias generales de las que en su momento también fuimos supervivientes. 

Lo peor es que en este continuo devenir de generaciones expertas en todo que miran con desdén lo nuevo , hay justos que pagan por pecadores. Hablo de la imagen general que tenemos de los jóvenes, ya saben de lo que hablo: no valoran ni respetan nada, no están motivados ni tienen objetivos, y si los tienen no son buenos o provechosos, visten mal, hablan peor... A toro pasado todo es tan sencillo que olvidamos con frecuencia que también fuimos víctimas de nuestra propia adolescencia, y no somos capaces de juzgar a esos jóvenes diamantes que pisan fuerte y a los que hay que prestar toda nuestra atención y nuestro apoyo.

Un antiguo alumno (antiguo, pero siempre presente) escribía el otro día un poema en el que opinaba sobre la reciente huelga de educación. Sí, han leído bien: algunos jóvenes escriben y opinan. Así que para aquéllos que se nieguen a caer en la trampa de decir que todo tiempo pasado fue mejor, y que nada es como antes, les dejo alguno de sus versos cargados de futuro y de juventud.

No te quedes bajo el yugo,
Revélate ante el poder.
Que no te apaguen el fuego,
Que ellos encendieron una vez.

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