jueves, 11 de abril de 2013

La seguridad es lo primero

La seguridad es lo primero, por eso el ministerio de Interior se ha gastado seis millones y medio de euros en chalecos antibalas. Para eso sí hay dinero. La sanidad puede esperar, y la educación también. Pero los guardianes del estado y de los politicuchos han de estar bien protegidos.

Las actuaciones de las fuerzas de seguridad en las últimas manifestaciones celebradas en Europa han dejado su imagen bastante perjudicada. Golpes, porrazos, uso de gases lacrimógenos, de balas de goma, persecuciones de individuos, agresión a gente ajena a la movilización, y abuso de poder en general, han sido denunciados por Amnistía Internacional. Estas denuncias, además, han sido avaladas por 60000 firmas de 60000 individuos que contribuyen a pagar los mencionados chalecos, así como los sueldos de aquellos que los portarán. Aún así, la policía, el más fuerte de esta contienda a la que nos obligan, se refuerza.

Cuando te falte la prestación por desempleo, o recorten tu sueldo sin previo aviso, o te den cita en el médico para dentro de meses, o tu hijo tenga que compartir a su profesor con otros 40 compañeros, o te desahucien sin compasión, o sientas que el estado te deja solo, recuerda que se gastan muy a gusto este dinero en proteger a sus perros guardianes. Y recuérdalo, especialmente, la próxima vez que vayas a votar. 

No hace mucho, cierto individuo de cuestionable inteligencia me dijo que en las últimas elecciones había votado sin seriedad, prácticamente al ganador de un sorteo realizado entre los partidos con menos posibilidades de obtener ni siquiera un escaño, mostrando muy poco civismo. Su voto fue a parar a una fuerza política que por pudor (como si ya después de todo lo que nos dijo se le pudiera seguir respetando) no quiso revelar. Lo hizo, en su  indocta opinión, para "reírse de la clase política". En algún lugar debió escuchar que no lo estaban haciendo muy bien. Poco después sus hijas se quedaron sin transporte escolar, tuvo que pagar un impuesto nuevo aplicado a su material escolar, y mendigar una ayuda al estado ya que, como prototípica víctima de la burbuja inmobiliaria, lleva en el paro mucho tiempo y no tiene esperanzas laborales de ningún tipo. ¡Qué contento debe estar con los chalequitos de los nacionales! ¿Quién se ríe de quién si nos comportamos como cualquier cosa menos como ciudadanos?

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