martes, 10 de diciembre de 2013

De zombies y americanos

Creo que Brad Pitt es tan buen actor que se ha convertido en el motivo principal por el que mi valoración de Guerra Mundial Z (Marc Foster, 2013) llega al 5. También fue el motivo principal por el que me animé a verla no hace mucho, ya que tengo tendencia a huir del fenómeno "no muerto" o "zombie" como de la peste, y no precisamente porque me dé miedo: lo que me aterra es la falta de verosimilitud en todo aquello que veo y escucho en esas películas.

Sucumbí, no obstante, y tampoco me arrepiento. Es más, en los primeros momentos de la peli ese recuerdo a 28 días después (dirigida por el genial Danny Boyle en 2002), y a 28 semanas después (de Juan Carlos Fresnadillo, y del año 2007), me dejó un buen sabor de boca que me animó a implicarme en la trama. 

Pero algo pasó por el camino: quizá las notables incongruencias de la historia (a qué lugar van los aviones que salen de Israel, cómo se abastecen los barcos del ejército que fondean desperdigados por ahí, y qué garantías tienen de no ser atacados por barcos cargados de infestados), o el cansino hecho de que la humanidad siempre tenga que ser salvada por los americanos (del norte, claro...)

Este planteamiento cansa al espectador, pero si éste se hace cargo de la profundidad del guión y se deja llevar, sin más, por la acción y por el buen hacer de Brad Pitt no se llega a aburrir del todo. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Quien suscribe esta entrada es futbolero. Y no afirma esto  con vergüenza a modo de confesión, sino con toda normalidad, como una información o dato sin más. Por esta afición al deporte en general y al fútbol en particular, trato de mantenerme informado en la medida de lo posible sobre actualidad deportiva. Hasta no hace demasiado optaba por el medio que más comodidad me procuraba, que no es otro que la televisión. Pero de un tiempo a esta parte no puedo estar más en desacuerdo con el planteamiento de los espacios informativos de deporte, precisamente porque ya no son informativos.

Me gusta el fútbol, sí. Pero eso no quiere decir que esté dispuesto a ser partícipe de este circo en el que se ha convertido en los últimos años este popular deporte. Hace un tiempo escuché en una canción lo siguiente: “El fútbol desde entonces no es lo que era/ ahora tiene el nombre de un banco la primera”. Se ha mercantilizado tanto este deporte que se ha convertido en un fenómeno de masas que salpica a todas las esferas que lo construyen con un tufo a mediocre demoledor, medios de comunicación incluidos. Les resumiré algunas de las cosas que no entiendo y que me horrorizan de los informativos de deportes que se han puesto tan de moda en los últimos años.



Parece que es noticia ver cómo los deportistas llegan a su entrenamiento. Ponen las imágenes de su llegada repetidas una y otra vez, incluso a cámara lenta si es necesario para que nos cercioremos de que quien conduce (o va de copiloto, si es que le han retirado el carnet por incivilizado) es el futbolista del que nos hablan. Comentan qué coche lleva cada día. En algunas ocasiones hay mucha gente esperando este momento en los accesos a los diferentes campos de fútbol o lugares de entrenamiento, y llegan dispuestos a cualquier cosa por conseguir una foto o un autógrafo. Como si sirvieran para algo. Son auténticos energúmenos, o al menos se comportan como tal. En una ocasión vi cómo una madre joven llegó a meter a su bebé en el coche en el que llegaba Benzema, el futbolista francés del Real Madrid, para que les tomaran una foto. Me dio tanto asco que tuve que apagar la televisión.

Rotonda de Valdebebas, Madrid.


Lo peor es que a estos periodistas parece interesarles este tipo de información.  También he visto seguimientos a adolescentes histéricas (recuerdo una joven que se quedó afónica gritando el nombre de Cesc Fábregas ininterrumpidamente durante un partido hasta que consiguió su camiseta, con ese sudor tan deseado impregnado por toda la superficie), ofrecidos como reportaje de interés, y con su música cómica de fondo. Muy riguroso.  



Otra cosa que me provoca una terrible vergüenza ajena son esas estúpidas conexiones que los periodistas pactan con aficionados desplazados a la ciudad que corresponda. “Vamos a ver, chavales: cuando termine de decir mi palique y el cámara levante la mano, os ponéis a gritar, a cantar,  a tocar el bombo y a agitar las bufandas como si no hubiera un mañana”. Es periodismo puro y duro. La pregunta es por qué la gente accede tan alegremente.

Estos “informativos” (llegado a este punto de mi exposición ya creo necesario usar las comillas) se parecen cada día más a la prensa del corazón. Usan cebos que repiten una y otra vez y que generalmente suelen anunciar cosas de poca importancia deportiva, como asuntos personales o de sus parejas (siempre modelos, claro), o anuncios rodados por alguna gran estrella del deporte rey. Que por cierto, de este tipo de campañas publicitarias que los futbolistas pactan con sus patrocinadores se ofrece incluso el making off, y la presentación de la misma, como si eso fuera importante. ¿Son periodistas deportivos, o marujas sin vida social?

Ver las noticias del deporte los lunes siempre había servido para ver los resultados de la jornada así como los goles y jugadas más relevantes de cada partido. Actualmente funciona de otra manera. Además, tienes que tragarte una nómina de absurdas anécdotas irrelevantes que en ocasiones ocupan más espacio que el propio resumen de los partidos, y que incluyen las pancartas que el público lleva al campo, más grupis histéricas, seguimiento de los gestos y reacciones de un futbolista determinado durante 90 minutos, desarrollo del partido en el banquillo, presencia de las novias o mujeres de los deportistas en las gradas,  y un sinfín de chorradas más que sólo importan, creo, a los redactores de este tipo de programas, que supuestamente son hombres y mujeres adultos, maduros y con un título universitario.



En las ruedas de prensa se fomenta siempre la búsqueda del titular polémico, que queda casi siempre por encima de la información meramente deportiva. Y los futbolistas también dan sus titulares a través de las redes sociales,  aunque a veces la imaginación de los periodistas llega a límites insospechados en busca de la noticia (recuerdo que cuando, con todo el criterio del mundo, le dieron los juegos a Tokio, Sergio Ramos colgó una foto cenando en un japonés y los periodistas, que tan sabios y rectos son, dictaminaron que eso era del mal gusto y poco apropiado: ¡anda, lo mismo que sus informativos!).

Por supuesto, y participando del mercantilismo que predomina en el fútbol actualmente, el mayor tiempo de estos programas que nos ocupan se destina a dos equipos, con su correspondiente número de "informaciones".  Las noticias sobre el resto de equipos se despachan en titulares, sin repeticiones, sin niños que piden con pancartas la camiseta de su ídolo, sin hordas de gente esperando la llegada del autocar de su equipo entre gritos y vítores, y sin tanta parafernalia.  A más presupuesto y tirón mediático, más espacio en los medios. Más publicidad, vaya.

Resumiendo: he decidido no formar parte de una audiencia de la que se espera tan poco, y prefiero buscarme otras formas más rigurosas de información deportiva que no rocen permanentemente el mal gusto, y que muestren más respeto por el trabajo que llevan a cabo. Y sirva también como conclusión el siguiente documento que ha sido determinante para esta decisión, y para este artículo:




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Carnaval 1 - Teatro 0

Hace ya un par de fines de semana tuvimos ocasión de asistir a la  función de La casa de Bernarda Alba que la compañía Timaginas Teatro representaba en el Teatro Guimerá, en nuestra Santa Cruz de Tenerife. Quien suscribe se declara respetuoso admirador de Lorca, más incluso de su teatro que de su genial poesía, y más aún de la persona llena de sensibilidad e inteligencia que tuvo que ser en vida el escritor andaluz. La historia de la literatura nos demuestra que pocos hombres han sabido captar el dolor de la mujer dominada por el sistema patriarcal y eminentemente machista en la España de principios de siglo como lo hizo Lorca. Sus obras, particularmente Yerma y la que nos ocupa, son emotivas y dolorosas. La cercanía que transmitía Lorca en sus obras por su buen hacer como dramaturgo hace que pronto sintamos empatía por las protagonistas,  y que nos hagamos partícipes de su dolor. Hace que sintamos que algo se mueve dentro de nosotros, y nos da una bofetada de realidad cuando nos cuestionamos si realmente hemos superado esa etapa con la profundidad necesaria. Son obras desgarradoras que transmiten una realidad cruel que invita a una seria reflexión pausada sobre nuestra historia reciente, más aún cuando “libros” como Cásate y sé sumisa van tomando posiciones en las listas de ventas.

Pues bien, mi pregunta es entonces por qué escuché carcajadas del público en cada uno de los tres actos de la pieza, incluso en escenas como la final, en la que la rebelde Adela se quita la vida al dar por hecho que su madre ha matado al amor de su vida, para luego dar órdenes al resto de la casa con el fin de que nunca se desvele que la muchacha tuvo relaciones con el prometido de su hermanastra. Trágico, ¿verdad? Pues a mucha de la gente que estaba en el teatro, para escándalo del abajo firmante, le parecía graciosísimo.

¿Qué pensaría Lorca de esas risas? ¿O qué pensarían muchas de las mujeres que se vieron destinadas a obedecer por sistema, sin cuestionar nada? ¿Qué pensarían las actrices que sobre el escenario, representando tanto dolor, escuchaban esas reacciones?

Es necesario señalar que la fiesta que tenía el público no viene motivada por  una actuación desacertada del elenco que dio vida a estas sufridas hermanas y a esta feroz madre. Al contrario: es todo un lujo asistir a cualquier función de esta compañía que se ha consolidado ya en su labor educativa a través del teatro, y que muestra un profundo respeto por los clásicos basado, como es obvio, en un proyecto que incluye un detallado estudio del texto, de los personajes, y del movimiento literario y autor al que corresponden. Es una delicia ver cómo estos jóvenes actores apuestan por los clásicos, y ver con qué mimo los cuidan y representan. Les felicito por ello muy sinceramente. Por otro lado, la representación fue a favor de una buena causa,  lo que les honra aún más. De modo que, como es evidente, no se reían porque lo hicieran mal, ni mucho menos.

Una cosa más sobre aquella jornada de teatro. Al llegar al Guimerá se oía un carnavalero y ensordecedor ruido. Ante la inminencia de las fechas navideñas, pensamos que podía tratarse de un acto anunciador de las fiestas que, como saben, cada año se adelantan más. Nada más lejos de la realidad. El Aula de Cultura del Carnaval había congregado allí a los seguidores de la religión carnavalera con el fin de reunir a murgas, comparsas y demás asociaciones para, supongo, hacer balance del pasado carnaval (recordemos que esto que narro sucedió en este mes de  Noviembre…), o para prepararse para el próximo. El acto coincidía con el comienzo de la obra, asunto del que no se dio cuenta ni a los propios empleados del teatro que, como podían, explicaban la circunstancia a los asistentes a la función, que tuvimos que esperar a que todo el mundo cantara en aquel improvisado escenario para poder disfrutar de nuestra obra. La función se aplazó para que este show, realizado con el permiso del ayuntamiento, por supuesto, y retransmitido por la televisión autonómica para toda Canarias, se llevara a cabo. Y los que vengan al teatro, que se esperen, y que no protesten. A falta de pan, el circo se hace imprescindible.

Quizá quienes tanto se reían de los males que Lorca nos transmitió, debían haberse quedado bailando samba carnavalera, tan fácil de digerir y tan festiva.



domingo, 17 de noviembre de 2013

USA

No sucederá, pero por si acaso los Estados Unidos de América deciden, en su estúpida e inhumana campaña de espionaje, acercarse al contenido de este blog, que sepan lo que este blog pioensa de ellos.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Yo, Quevedo, de Moncho Borrajo

Ayer me di una vuelta por España con Moncho Borrajo. Acercó a Santa Cruz su espectáculo Yo, Quevedo para, como siempre, no dejar títere con cabeza. Moncho Borrajo se interpreta a sí mismo, que ante la situación actual del mundo del teatro tras la imposición del IVA del 21 % (recuerden que la pornografía sólo paga un 4%: en palabras de Borrajo esto es “terrorismo cultural”), se hace pasar por loco para ser ingresado en un centro de rehabilitación de artistas. Dice ser Quevedo, identificación más que acertada por su capacidad de creación, su ingenio y su dominio del lenguaje, y plenamente justificada al principio de la obra por la comparación de la España regida por el Conde Duque de Olivares con la actual. Una vez presentada esta situación, Moncho se dedica a poner muchos puntos sobre las íes: tiene palabras para la monarquía, para la clase política en general, y para algunos de sus más ilustres representantes actuales (particularmente Montoro), para la ciudadanía, para los corruptos, para los banqueros, para el público… Tiene dardos, pues, para todos.

Es un espectáculo en el que uno se ríe mucho, es cierto, pero quizá en algunos momentos se abusa demasiado del “caca, culo, pedo, pis”, de la escatología y de las palabras malsonantes. Lo poco agrada, pero lo mucho cansa. El genio aprovechado para verter la rabia contenida de un actor comprometido con su público y su profesión, llega a un equilibrio con esta parte de la función construida con la palabrota y el mal gusto.





Pero el valor real de esta obra, más allá del propio espectáculo, llega cuando se cierra el telón y habla el más auténtico Moncho, lejos del artificio de ninguna interpretación. Y habla al público hasta que le sonroja. Conocedor de la realidad de la isla, lanzó un reproche a las autoridades que no favorecen que vengan producciones de la península, y otro al público, que cuando los teatros hacen propuestas parece no responder. Según Mocho Borrajo, y no le falta razón, si los Cabildos se pusieran de acuerdo no sería  tan poco rentable acercar las producciones que triunfan en Madrid y compaginarlas en la cartelera con las apuestas locales, y así conseguir una oferta atractiva que congregue al público ante el escenario. Pero incluso si llegara a ser así, en pleno puente en Noviembre, y con un sol propio del verano, parece que la gente ni se plantearía ir al teatro, y que el plan estrella sería ir al sur al típico “todo incluido” fácil y que implica no pensar en nada durante tres días. ¿Quién quiere interrumpir ese planazo con incómodas, aunque divertidas, reflexiones sobre este país que cada día es más fácil confundir con una enorme pandereta?

viernes, 1 de noviembre de 2013

Jalogüín

Un representante de la iglesia católica aseguró estos días que no respeta la fiesta de Halloween porque es pagana y porque el Papa no la avala dando una homilía “vestido de Pokemon” (esto es tan surrealista como cierto), como si el Papa y los obispos no ejercieran su ¿oficio? vestidos de bichos raros.


No es quien suscribe particularmente defensor de esta adaptación española de la noche de los muertos que, a pesar de su origen celta, es ya tan identificable a los norteamericanos. No entraré a hablar de tradiciones, pero si diré que me quedo con el Tenorio. No obstante lo cual, cuando escucho a personajes como el que nos ocupa diciendo sandeces como que Halloween es una fiesta que no mueve al amor ni a la paz, sino que pretende asustar, me pregunto cómo cree que se siente un niño antes de ser acosado por uno de los párrocos enfermos que pueblan las iglesias de esta país laico, o en qué parte del acto de quemar personas por leer libros hay amor y paz. Tampoco me parece muy inspirador el sistemático apoyo de la iglesia a los regímenes totalitarios, ni su peculiar gestión de herejes. No es un acto de paz arrasar culturas y evangelizar a cualquier precio, ni que la religión y sus dogmas pululen por nuestras escuelas a sus anchas. 


El entrañable Juan Pablo II, alias Te quiere todo el mundo, reparte amor y paz al lado del simpático Pinochet.

No sé si me asustan más los niños que puedan llegar a la puerta de mi casa al grito de “¿Truco o trato?”, o un señor con un vestidito blanco que dice ser el enviado del señor. Lo dicho, me quedo con el Tenorio. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Pisando fuerte

Probablemente uno de los síntomas más evidentes de que nos hacemos mayores es que todo lo nuevo nos parece sistemáticamente peor que lo que nosotros conocimos. El fútbol ya no es como antes, no se hacen programas de televisión o películas como las de antes, la ropa... bueno, eso sí que es como antes a juzgar por el número de  pequeñas Madonnas ochenteras con las que me cruzo cada día en la calle. Pero de eso os hablaré otro día.  No se trata de dar por hecho que algunas conductas son y serán supuestamente inherentes al envejecimiento, sino de resaltar ciertas tendencias generales de las que en su momento también fuimos supervivientes. 

Lo peor es que en este continuo devenir de generaciones expertas en todo que miran con desdén lo nuevo , hay justos que pagan por pecadores. Hablo de la imagen general que tenemos de los jóvenes, ya saben de lo que hablo: no valoran ni respetan nada, no están motivados ni tienen objetivos, y si los tienen no son buenos o provechosos, visten mal, hablan peor... A toro pasado todo es tan sencillo que olvidamos con frecuencia que también fuimos víctimas de nuestra propia adolescencia, y no somos capaces de juzgar a esos jóvenes diamantes que pisan fuerte y a los que hay que prestar toda nuestra atención y nuestro apoyo.

Un antiguo alumno (antiguo, pero siempre presente) escribía el otro día un poema en el que opinaba sobre la reciente huelga de educación. Sí, han leído bien: algunos jóvenes escriben y opinan. Así que para aquéllos que se nieguen a caer en la trampa de decir que todo tiempo pasado fue mejor, y que nada es como antes, les dejo alguno de sus versos cargados de futuro y de juventud.

No te quedes bajo el yugo,
Revélate ante el poder.
Que no te apaguen el fuego,
Que ellos encendieron una vez.

jueves, 24 de octubre de 2013

Huelga educación


Enseñar a los niños a reclamar sus derechos también es educación. No le lleves al cole ;)

miércoles, 23 de octubre de 2013

Riña de gatos: apuntes de lectura

Aunque llevaba un par de años esperándome en casa, mis ocupaciones académico-laborales me habían impedido entregarme a esta novela de Mendoza avalada por un Premio Planeta (galardón que no es vinculante para sus seguidores de siempre). Un parón imprevisto y una convalecencia dolorosa me condenaron a un reposo absoluto que aproveché para fundirme con esta historia. Dulce condena. 

Mendoza no defrauda aunque cambie su habitual escenario de la ciudad condal por el Madrid de preguerra, tratado con el mismo detalle y mimo que Barcelona, y gratamente reconocible. Su protagonista tiene ese inconfundible aire de prededor voluntarioso que define a los más célebres personajes de nuestro autor, y su humor, tan único, aparece en los momentos más críticos de una historia de ritmo trepidante en la que los acontecimientos ficticios se encadenan con la historia real que ejerce de marco.

El estilo y el tono de Mendoza, y su exquisito dominio del idioma, hacen de ésta una lectura apetecible, sencilla e intensa, y no una historia más creada desde el inagotable foco de inspiración de la Guerra Civil española. El elenco de personajes que construyen la historia ficticia, más los personajes reales, dan cuenta de la situación de España inmediatamente antes de la guerra, e invita a la reflexión sobre los errores de planteamiento que condujeron a la pero de las "soluciones". Intereses políticos y militares se insertan de uno u otro modo en las vidas de los personajes. 

Velázquez aparece como denominador común en el desarrollo de las acciones del protagonista, Anthony Whitelands, que llega desde Londres para tasar unos cuadros, pero se encuentra con la posibilidad de obtener el reconocimiento académico que cree que merece, y con una persecución múltiple que le desconcierta y desmotiva. 

Una buena lectura más que recomendable. 


sábado, 19 de octubre de 2013

Nueva ley de educación

Ya está todo dicho sobre esta ley: nace sin consenso y para muchos es elitista e injusta. Cuantos más datos conozco sobre la misma, más viene a mi memoria aquel poema del gran Ángel González del que muchos días repetí versos al ver determinados personajes que pululaban por mi facultad. Afortunadamente eran pocos, pero Wert fomenta que se hagan con las aulas. A los que se dejen caer por aquí les dejo el poema,  a ver qué les parece. Se titula "Eruditos en campus", y lo pueden encontrar en Prosemas o menos (Ediciones Hiperión, Madrid, 1985), una obra que recoge la producción escrita por este genial poeta entre 1977 y 1984. 

ERUDITOS EN  CAMPUS

Son los que son.

Apacibles, pacientes, divagandoen pequeños rebañospor el recinto ajardinado, vedlos.O mejor, escuchadlos:

mugen difusa ciencia,comen hojas de Plinioy de lechuga, devoran hamburguesas,textos griegos,diminutos textículos en sánscrito, y luegoferitlizan la tierracon clásicos detritus: alma mater.

Si eructan,un erudito dictumperfuma el campus de sabiduría.

Si, silentes, meditan,raudos, indescifrables silogismos,iluminando un universo puro,recorren sus neuronas fatigadas.
Buscan- la mirada perdida en el futuro-respuesta a los enigmaseternos:

¿Qué salario tendré dentro de un año?¿Es jueves hoy? ¿Cuántotardará en derretirse tanta nieve?

jueves, 10 de octubre de 2013

Pobres no, gracias

El ayuntamiento de Benidorm se ha propuesto que no haya pobres en las calles, y el de Madrid se apunta a esto de limpiar la ciudad anunciando una ordenanza municipal que prohibirá, entre otras cosas, acampar en Sol, pedir limosna en la puerta de centros comerciales, y hacer malabares en los semáforos. Y es que no hay nada más antiestético y que atente tanto contra la marca España como la pobreza.

Esta noticia coincide con los datos sobre los beneficiados por todo esto de la crisis, que los hay. Los ricos en España aumentan un 13% desde el inicio de la crisis, y el 1% más adinerado de la población mundial posee el 46% de la riqueza global. Para ellos construimos amnistías fiscales, y a los que venden pañuelos les multamos. Así es España.

jueves, 26 de septiembre de 2013

No doy crédito

Vean con detenimiento esta viñeta que encontré navegando sin rumbo  un día de asueto.
Si tienen un mínimo de sentido común la considerarán de lo más machista, tanto que no tiene ni un ápice de gracia. A continuación les muestro alguno de los comentarios que acompañaban a esta foto. Quiero dejar claro que están tomados sin modificar, simplemente tomados (faltas de ortografía incluidas: claro, con tanto que hacer en casa no hay tiempo para estudiar…) de la propia red social en la que di con esta joyita, y que convierten a la viñeta en algo cargado de buenas intenciones. Una mujer asegura: "Tal cual. A mí me pasa todo el tiempo", y otra se consuela, o algo así, con este comentario: "Jajaja, es bueno saber que no soy la única". Otras se reconocen plenamente y comentan que se sienten "identificadísimas", y algunas acuden a instancias divinas y a juramentos para basar sus quejas:
"
En la iglesia juraron amor eterno en las buenas y en las malas , en la pobreza y en la riqueza y a la hora de salir jajajaja". No se alarmen todavía. Las hay que proponen soluciones para acabar con esta situación, y dicen lo siguiente:  "sabes cual es mi tecnica.....primero me preparo yo....y ellos que esperen jejejeje porque si primero preparas a los niños .....fuiste !!!!!! jajaja"  También hay otras que tratan de explicar lo que sucede con argumentos de lo más inteligentes: Las tareas de la casa es para los dos por mas que el hombre trabaje fuera igualmente la mujer. Pero lamentablemnte la mujer es tan buena que hace todo para todos y por ultimo ella sin esperar nada a cambio solo el amor de su familia." ¡Qué bonito! Otras le aplican orgullo al asunto, que no es para menos: " siiiiiiiiiiiiiiiiii... que tremedo... siempre es así... hacemos miles de cosas y por último medio nosotras... que tremendo... SOMOS CAMPEONAS PARA TODO..." Y luego está ésta: " Quisas no siempre .. pero me ayuda una que otra ves! ... y otra veces pasa exactamente lo mismo que la imagen.. pero que vah no me preocupo .. me siento orgullosa de ser multifuncional.. de estar preocupada de mi hijo y mas encima de el... LO UNICO QUE SE ES QUE SIN MI EL NO HARIA NADA..."
Y así un largo camino de comentarios espantosos de madres y esposas que muy probablemente el día de la mujer se feliciten entre ellas, si les queda tiempo después de tanta tarea. ¡Qué asco más grande siento cuando leo este tipo de cosas! 

viernes, 12 de julio de 2013

San Fermín


Sirva esta entrada de aportación al tema de las fotos de San Fermín.

El debate está abierto: las agresiones sexuales y la violencia contra las mujeres llegan para quedarse a la fiesta de San Fermín. O eso dicen. Pero yo pregunto con sinceridad si alguien ve aquí una agresión a esta mujer. Como esto se trata solamente de opinar, yo diré que lo que veo es una mujer borracha (y sospecho que no ha sido obligada a llegar a tal estado), sonriente, subida a los hombros de un muchacho, sin camiseta (créanme si les digo que si a mi me quitan la ropa en contra de mi voluntad no tendría ánimos ni tiempo para sonreír;parece más que evidente que ella solita se la ha quitado), y con el sujetador desabrochado y sorprendentemente aún sobre el cuerpo de la joven, lo mismo que la camiseta. Si alguien ha obligado a algo a esta mujer, y responde con esa sonrisa de oreja a oreja, es que es irremediablemente estúpida. ¿Se la imaginan denunciando su agresión? Yo, no.

Pero los medios de comunicación hablan de violencia. Y lo hacen con un tono frívolo que me espanta, como si en este país no murieran decenas de mujeres al año a manos de sus parejas o exparejas, y como si cientos de ellas no requirieran ayuda de algún tipo para librarse de la verdadera violencia, de la violencia que mata y hace daño de verdad. Me molesta que quieran presentarme a esta mujer como víctima. Lo que considero violento es que haya mujeres que hagan esto. Y víctimas de su comportamiento somos todos, qué quieren que les diga.


miércoles, 17 de abril de 2013

Muertos de segunda

Debe existir un aparato medidor del grado de noticiabilidad de las cosas que suceden en el mundo. Y ese aparato se dispara cuando entre los valores introducidos figuran muerte y EEUU. Este tipo de información tiene garantizado ser foco de atención mediático. Un día después de los atentados del Maratón de Boston hemos visto las imágenes más de mil veces, y más de mil veces hemos escuchado la escasa nómina de datos de que disponen los investigadores. También hemos escuchado testimonios de testigos, y hemos visto sus propias grabaciones. Todo despliegue es poco, porque es noticiable y prioritario. 

¿Qué ocurre cuando las variables son muerte y Siria? No pasa nada, no es tan importante. El valor de la pérdida violenta del derecho fundamental que es la vida, no vale tanto, desde un punto de vista informativo, en Siria (o Palestina, por ejemplo) como en EEUU. Es más: en España es más importante el desmayo circense de la Pantoja.

Me sorprende, desagradablemente, que cuando hablamos de matanzas en países en eterno conflicto lo hagamos con inhumana tranquilidad, como si fuera costumbre natural hablar de decenas de muertos y de centenares de heridos. Además esa información, si es que llega, ocupa muy poco espacio y tiempo en los medios. En Boston falleció un niño de ocho años que, sin duda, se convertirá en símbolo de esta tragedia. Sabremos detalles de su vida y de la de su familia porque ahondar en su tragedia es noticiable. Pero no sabemos nada de los niños que mueren a diario en otras latitudes, porque nada sabemos de sus conflictos y dramas. Son muertos de segunda.

Así, los mal llamados medios de información eligen, toman partido, y cuentan la parte de la verdad que dicta el medidor de noticiabilidad para convertirla en producto. Y lo hacen cómodamente desde su cálidas redacciones. Por eso siempre es un alivio contar con trabajos como el de Manu Brabo. Más que felicidades, que también, gracias por tu trabajo.

jueves, 11 de abril de 2013

La seguridad es lo primero

La seguridad es lo primero, por eso el ministerio de Interior se ha gastado seis millones y medio de euros en chalecos antibalas. Para eso sí hay dinero. La sanidad puede esperar, y la educación también. Pero los guardianes del estado y de los politicuchos han de estar bien protegidos.

Las actuaciones de las fuerzas de seguridad en las últimas manifestaciones celebradas en Europa han dejado su imagen bastante perjudicada. Golpes, porrazos, uso de gases lacrimógenos, de balas de goma, persecuciones de individuos, agresión a gente ajena a la movilización, y abuso de poder en general, han sido denunciados por Amnistía Internacional. Estas denuncias, además, han sido avaladas por 60000 firmas de 60000 individuos que contribuyen a pagar los mencionados chalecos, así como los sueldos de aquellos que los portarán. Aún así, la policía, el más fuerte de esta contienda a la que nos obligan, se refuerza.

Cuando te falte la prestación por desempleo, o recorten tu sueldo sin previo aviso, o te den cita en el médico para dentro de meses, o tu hijo tenga que compartir a su profesor con otros 40 compañeros, o te desahucien sin compasión, o sientas que el estado te deja solo, recuerda que se gastan muy a gusto este dinero en proteger a sus perros guardianes. Y recuérdalo, especialmente, la próxima vez que vayas a votar. 

No hace mucho, cierto individuo de cuestionable inteligencia me dijo que en las últimas elecciones había votado sin seriedad, prácticamente al ganador de un sorteo realizado entre los partidos con menos posibilidades de obtener ni siquiera un escaño, mostrando muy poco civismo. Su voto fue a parar a una fuerza política que por pudor (como si ya después de todo lo que nos dijo se le pudiera seguir respetando) no quiso revelar. Lo hizo, en su  indocta opinión, para "reírse de la clase política". En algún lugar debió escuchar que no lo estaban haciendo muy bien. Poco después sus hijas se quedaron sin transporte escolar, tuvo que pagar un impuesto nuevo aplicado a su material escolar, y mendigar una ayuda al estado ya que, como prototípica víctima de la burbuja inmobiliaria, lleva en el paro mucho tiempo y no tiene esperanzas laborales de ningún tipo. ¡Qué contento debe estar con los chalequitos de los nacionales! ¿Quién se ríe de quién si nos comportamos como cualquier cosa menos como ciudadanos?

miércoles, 10 de abril de 2013

Religiones

Nunca asistiré a un bautizo. Siempre he pensado que imponer a una criatura entrar en una comunidad como la cristiana significa hacerles cómplices de, entre otras cosas, violaciones de niños, apoyos a dictadores asesinos.... Es más, supone acercar a un hijo (que debe ser lo que uno más quiere en este mundo) a ser una víctima más de esta milenaria secta. Cuanto más contacto tenga con la iglesia, más posibilidades tiene, ¿no? Por no entrar en el adoctrinamiento católico que le convertirá en un idiota para toda la vida. Allá los padres y su ignorancia profunda si quieren que sus hijos sean instruidos en la existencia de un ser imaginario (creo que los psiquiatras llaman a eso paranoia), y si quieren exponerlos a que el párroco de su barrio les toque.  Yo no seré testigo de semejante acto. 

Las redes sociales se escandalizan hoy porque se ha legalizado que los rabinos de Nueva York chupen los penes de los bebés tras la salvaje circuncisión (sí, amigos: así de surrealista es). Me pregunto si nos escandaliza porque es horrible, o porque nos pilla de sorpresa y aún no hemos tenido tiempo para digerirlo. Porque la pervivencia de las religiones en muchas esferas de nuestra sociedad ha sido y es posible por nuestra tolerancia, por nuestra desidia y por nuestro conformismo.

A mí también me puso los pelos de punta lo que hacen a esos pobres niños los rabinos, pero más me asusta el poder de estos grupos para dormir masas. Más que asustarme, me asquea que esos succionados niños de hoy hagan lo mismo con sus hijos. Antes de bajarnos de los árboles no éramos tan idiotas. La religión es la prueba más evidente de que involucionamos sin remedio. 

sábado, 16 de marzo de 2013

Zas, en toda la boca

El ministro Cirstóbal Montoro y su enorme boca acaban de perder el poco crédito que alguna vez haya podido tener. Después de haber acusado a media humanidad, tirando la piedra y escondiendo la mano, por supuesto, de no pagar impuestos, su partido no es capaz de entregar una sencilla documentación imprescindible, por otro lado, para dejar de hacer el ridículo ante la justicia y la opinión pública. La bandera de la transparencia no cubre al PP. ZAS, EN TODA LA BOCA. Y es que tanta chulería, además de ser de un gusto terrible, barriobajero y quinqui,  no presagiaba nada bueno. Ya se sabe: dime de qué presumes y te diré de qué careces. 

domingo, 10 de febrero de 2013

sábado, 9 de febrero de 2013

REFLEXIÓN DEL FIN DE SEMANA

Aunque se vista de Armani, mono se queda. Ahí queda eso.
¡Qué divertido es ver a los miembros del PP dar explicaciones! Pobres ignorantes: ni explicarse saben. Solamente hace falta un poquito de criterio para aparcar la rabia que provoca que una idiotizada España haya seleccionado a dirigentes tan paletos, y carcajearse con los despropósitos lingüísticos de estos infelices. Sin entrar en el parpadeante ojo de Rajoy (delatador al máximo), creo que se lleva la palma el ya clásico "No me consta" de Cospedal. Aunque también son interesantes las respuestas chulescas de Montoro diciendo que presentará sus declaraciones de hacienda (roben y declaren, señores). No hacen mal, al parecer, en tomarnos por idiotas: debemos serlo si es que a estas alturas de la película aún no hemos tomado las riendas. Porque si nos conformamos con una delcaración jurada ante la actual tesorería del propio partido para dar por zanjado el asunto, entonces es que no solamente tenemos lo que nos merecemos, si no que somos peores que ellos. ¡Qué país!

Lee la noticia y aumenta tu cabreo

sábado, 2 de febrero de 2013

Habiendo circo...¿quién quiere pan?

Somos un país de pandereta. Cuando la empresa de guaguas de Tenerife sube los precios de manera inmisericorde, problema que afecta directamente a la ciudadanía, y baja además los salarios de los trabajadores amparándose en la madre de las reformas laborales, nadie protesta. Se convoca una manifestación para protestar delante del Cabildo (cabilducho, mejor dicho), y acude una veintena de personas. Sin embargo, cuando se plantea una huelga para protestar por todos los abusos que se están cometiendo con esa plantilla, que ni respaldo sindical tiene, todo son malas caras y comentarios despectivos. ¿Por qué? Pues porque no se puede dejar a Santa Cruz incomunicada en Carnavales. Ahí queda eso.

La propuesta de huelga de la gente del tranvía (Metropolitano de Tenerife) para estas fechas carnavaleras ha despertado una tímida reacción de la representación sindical minoritaria de los trabajadores de la empresa de guaguas TITSA, ya que la mayoritaria sospechosamente decide esperar a reunirse con la empresa. A esperar, en definitiva, si no órdenes, el punto de vista de la empresa. A eso lo llamo yo espíritu sindical, y tener sangre en las venas. Tras más de medio año de ERTE, con más sombras que luces, la supresión de una paga, y la aplicación de medidas que han supuesto  pérdidas salariales respetables, ahora hay que tapar un agujero de 2'8 millones de euros. Esta deuda, contraída únicamente por la mala gestión de quienes llevan esta empresa pública, que para algunos es un negocio, que la paguen los currantes, que hasta ahora han aceptado de buen grado todos los obstáculos que les hemos puesto. 

Si estos trabajadores se niegan a consentir más y plantean un paro en carnaval, la gente debería apoyarles al máximo, ¿no creen? Seguramente en el fondo lo hagan. ¡Pero hombre, por favor, dejen los carnavales tranquilos! Algunos lectores del Diario de avisos lo tienen claro: los carnavales son lo primero. Los necesitamos por encima incluso de un transporte público económico y de calidad. 


Carnavales, fiesta, hostelería, turismo... Y que estos empleados  se busquen la vida como puedan. Esa es la esencia de estos tiempos. Me enerva tal individualismo, y tan poco sentido común. ¡Qué bien funciona el sistema, señores!